Cinco municipios de la provincia de Pontevedra presentan una incidencia acumulada superior a 500 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días. Son Rodeiro (1.354), A Illa de Arousa (1.177), Pontecesures (590), Bueu (582) y O Grove (519). Según los datos ofrecidos este viernes por el Sergas, actualizados hasta las 18.00 horas del jueves, Baiona ha rebajado este umbral, que han superado en las últimas horas Pontecesures y Bueu.
La situación en Pontevedra es cada vez más preocupante, al pasar de 216 a 219. Es la ciudad gallega con peores datos, aunque la incidencia acumulada sube en Ourense, Ferrol, Santiago y se mantiene sin variación en Vigo. Solo baja en Lugo y A Coruña.
El Ayuntamiento de Pontecesures planea realizar pruebas PCR a todo el personal municipal, una medida para “acotar” la expansión del coronavirus después de que diesen positivo ocho vecinos de la localidad.
Así lo ha explicado, en declaraciones a Europa Press, el alcalde de Pontecesures, Manuel Vidal, quien reconoce cierta preocupación por la pandemia después de que “en los últimos días cambiase el escenario” en el municipio al conocerse estos ocho casos.
Y es que este ayuntamiento es el segundo más pequeño de toda la provincia de Pontevedra, motivo por el cual la densidad de la población es “alta”, en palabras del regidor. “Puede ser casi una tormenta perfecta”, ha reconocido, sobre una posible transmisión comunitaria de la Covid-19.
Por esto mismo, el Consistorio piensa “en tomar medidas adicionales” a las ya adoptadas, es decir, más allá de la desinfección de espacios públicos y la vigilancia de los aforos en terrazas por parte de la Policía Local.
A ello se sumará ahora la realización de PCR a todo el personal funcionario y que trabaje en servicios municipales, “sobre todo porque hay personas en contacto estrecho con la población”, ha añadido el alcalde.
Por eso mismo, Vidal quiere “acotar en la medida de lo posible” la transmisión del virus con lo que define como “un acto solidario” tanto con los empleados del Ayuntamiento como con los cesureños.
Este termino fue acuñado por el escritor Raimundo García, Borobó,
y define a los gallegos de primera generación que vivimos en la
Comunidad de Madrid. Somos tantos, algo más de 80.000, como habitantes
tiene la ciudad de Pontevedra. Podríamos ser una capital de provincia
gallega.
En Madrid existen asociaciones gallegas que agrupan a
profesionales, a médicos, abogados, empresarios y periodistas, asociados
con su único vínculo común que no es otro que la galleguidad. Llevamos a
Galicia como santo y seña, como compromiso, y nuestra estancia en la
capital de España la consideramos siempre como provisional; aunque
llevemos varias décadas viviendo en ella, mantenemos un permanente
billete de vuelta, aunque sea para que la tierra nos acoja tras el viaje
definitivo. Vivimos, allí donde habitamos, como gallegos, que es más
que un signo de identidad, más que un estado de ánimo, más que una
cultura del comportamiento.
Y cada año, cuando llegan los meses del verano
regresamos a nuestra aldea, a nuestra ciudad; volvemos, como las
golondrinas, al lugar donde nacimos.
Muchos de nosotros
tenemos una vivienda alternativa en nuestros pueblos de origen,
enraizando el afecto con lo nuestro. Alrededor de un 30 % poseemos una
casa, un piso, una vivienda al fin, en algún lugar de Galicia.
Consideramos que no existe diferencia alguna entre los dos lugares, Madrid y Galicia, donde transcurre nuestra vida.
La
comunidad uniprovincial de Madrid tiene siete millones de habitantes,
Galicia alrededor de 2,5 millones, y cuatro provincias. Madrid ha sido
duramente castigada por el coronavirus, con miles de muertos y
contagiados, la comunidad gallega tuvo una incidencia menor en el número
de víctimas e infectados. Galicia está casi libre del virus, Madrid lo
está combatiendo eficazmente.
Y no debe haber ese temor primario a «los madrileños» a los madrigallegos, cuando volvamos con el verano, porque no transportamos ningún virus. El covid no esta fuera, está dentro, el virus divide a los gallegos del interior y a los de fuera. Somos los mismos, los que llevamos el abrazo y esperamos la aperta; los de siempre que únicamente estamos infectados de nostalgia, de morriña y de saudade, con el mismo sentidiño del que hacemos gala. Somos los madrigallegos.
La dirección del PSdeG introdujo cambios en la lista propuesta por la provincial de Pontevedra. En concreto, mientras que se mantiene Gonzalo Caballero como número uno y la edil de Vigo María Isaura Abelairas como número dos; pasa a ocupar el tercer puesto la pontevedresa Paloma Castro. La entrada de Castro, integrante de la dirección del PSdeG, supone la desaparición de la que fuera diputada autonómica en la última legislatura María Pierres.
La periodista Noelia Otero ocupa el puesto nº 6 que ocupaba Chenlo en la lista propuesta por la dirección provincial y este pasa al nº 7.
Representantes de proveedores de Nexia
Infraestructuras se concentraron ayer ante sus oficinas en A Ermida,
Marcón. Aseguran que son una treintena de empresas las afectadas, muchas
de las cuales corren el riesgo de desaparecer por los impagos tras la
fuga del anterior director general, Pablo Valiñas Monteagudo,
presuntamente huido a Panamá hace una semana.
Una
docena de proveedores se plantaron ante el edificio desde el que hasta
ahora la empresa gestionaba su trabajo, centrado mayoritariamente en la
construcción en el sector público de autopistas, carreteras, calzadas y
pistas. Afirman que son más de 8 millones y medio de euros los que hay
en deuda, más de 7 a proveedores y uno y medio a bancos. “Somos más de
30 empresas afectadas, que podrían ser muchas más porque todavía hay
algunas que no saben lo que está ocurriendo”, informan. La mayoría tiene
su sede en la comunidad autónoma gallega, pero también las hay del
norte de Portugal.
Esta
concentración ha sido el pistoletazo de salida de una serie de acciones
con las que quieren recuperar su dinero y a esta acción seguirá la
formación de una plataforma oficialmente para luchar por lo que es suyo.
“A mí me deben más de 92.000 euros, eso puede suponer el cierre de mi
empresa”, se lamenta una de las asistentes.
Las
deudas con los proveedores varían, pero la media está en más de 100.000
euros. Los pagos dejaron de efectuarse desde el verano, cuando desde
Nexia se cambiaron los pagarés a 280 días. Algunas de las empresas ya
han recibido notificaciones de entidades bancarias en las que se les
informaba de que todas las deudas irán a cargos acumulados. “Si al
vencimiento no se paga, van a por el contratista”, advierten.
Huida a Panamá
Los
rumores de que Nexia Infraestructuras cambiaba de dirección comenzaron a
mediados de este mes y se confirmaron el fin de semana del 18, cuando
Valiñas desapareció del mapa, al menos del gallego, y con él el dinero
de la empresa. Se le ubica en Panamá.
Los
proveedores no se quedarán quietos. El siguiente paso será crear una
plataforma para emprender acciones por la vía penal contra los
anteriores administradores de Nexia. Todavía tienen que consultar con un
abogado, pero la intención es denunciar por alzamiento de bienes,
estafa y administración desleal.
Nexia Infraestructuras tiene pendientes obras contratadas por varios concellos, entre ellos los de Pontevedra y Poio, que ya han pedido explicaciones a la actual dirección. Los proveedores aseguraban hoy mismo que trabajadores continuaban con las que se están realizando de asfaltado en el Puerto de Marín.