Pesar por el fallecimiento del sacerdote José Bande.

Además de ser el secretario del obispo José Cerviño, ocupó el puesto de director espiritual en el Seminario Menor de Santiago, fue delegado de vocaciones, miembro de la Curia diocesana y capellán de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de San Marcos.

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El sacerdote diocesano José Bande falleció el jueves 11 de agosto después de 50 años de vocación religiosa. La misa por su eterno descanso será esta tarde, a las 17.30 horas, en la iglesia parroquial de Pontecesures, de donde es natural

Hondo pesar causó ayer en la capital gallega el fallecimiento del sacerdote diocesano José Bande, quien además de ser el secretario del obispo José Cerviño, ocupó el puesto de director espiritual en el Seminario Menor de Santiago, fue delegado de vocaciones, miembro de la Curia diocesana y capellán de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de San Marcos. El padre José Bande, natural de Pontecesures, parroquia en la que será enterrado, fue ordenado como sacerdote el 5 de agosto del año 1962 y falleció el jueves después de más de cincuenta años de trabajo y dedicación eclesiástica. La misa por su eterno descanso tendrá lugar en la iglesia parroquial de Pontecesures esta tarde a las 17.30 horas.

El Correo Gallego

Mi amigo Borobó cumple cien años.

Quiero recordar el centenario del nacimiento de “mi amigo Raimundo “Borobó”, a quien conocí tarde, cuando él era ya famoso con sus “anacos” de “El Correo Gallego” y yo comenzaba a publicar donde podía, mientras estudiaba en la Universidad Central de Madrid Filología Románica y completaba en la Escuela de Periodismo de “Herrera Oria”, más conocida por “de la Iglesia”, la licenciatura en Periodismo que me había vetado el historiador Gómez Aparicio -don Pedro Go- años antes, en el examen oral de ingreso en la Oficial. Y quiero recordar la fecha de su imposible centenario, para el que le faltaron trece años- sólo por darme el gustazo de llamarlo amigo, algo que -segundo veto- él mismo me impidió tozudamente en nuestro trato mientras vivió. ¿Por qué? Yo creo que sus hijos y Carlota lo saben pero no quieren decírmelo. Otra vez ¿por qué?

Voy a ver si aclaro mi nebulosa sobre las razones que tuvo Borobó para corregirme cada vez que me tomaba la libertad de llamarle “amigo”. No fallaba; parecía estar en guardia. Si yo presentaba a Borobó a algún amigo que venía a saludarme, pongamos en el Centro Gallego de Madrid en mis años de presidente, y decía “Mi amigo Raimundo”, me rectificaba, aunque no conociera al que acababa de llegar, y decía, por ejemplo, “eso de tu amigo Raimundo lo dices tú”. Al principio creí que era una de sus réplicas agudas, sin importancia… A veces yo mismo practico esa esgrima dialéctica para desconcertar a quien no me conoce. Pero un día, hablando de Cela, cometí el mismo error: “Mi amigo Camilo”- que lo era, y entrañable, por encima de Marina-, y Borobó saltó por encima de la boina que llevaba calada como si le hubiera hincado una banderilla. “¿Amigo? No lo sabía”. No sé por qué saqué la conclusión de que Raimundo no quería serlo mío. Esta desgana se acrecentó cuando los dos elegimos Boiro, mi pueblo, para vivir la jubilación respectiva. ?l había nacido en Cesures el 10 del mes del Apóstol de 1916. Dejó la vida en Santiago y se enterró en Cesures a mediados de agosto de 2003. Sin embargo, yo tengo libros -de los pocos que publicó- por él dedicados, donde me llama amigo, desde la biografía del “viejo” Pablo Iglesias a algún otro de la serie de Trevonzos, con la que algunos “amigos” tuvimos que ver. Tengo en mi memoria sobre Borobó la devoción añadida de que fue el primer director de periódico que publicó un artículo mío, sin conocerme, sin que nadie se lo pidiera en mi nombre -yo menos, claro-, y lo hizo de modo muy destacado en la última página de “La Noche”, vespertino que dirigía, bien ilustrado con una foto de Barraña en un ocaso estival. Iba la cosa sobre Rey de Viana y sus chicos del Ballet Gallego, que estuvieron aquella tarde rodando en la playa de Boiro un corto para cine. Meses después volví a ocupar la misma página contando mis peripecias en Italia, en una serie cultural y costumbrista que yo mismo ilustré con mis vieja Leika. Quiero decir que, sin recibirme en la “generación “La Noche”, que él pilotaba, siempre se portó como un amigo -¡perdón”-, un generoso padrino literario. En fin, tengo que concluir que su desabrimiento ocasional era fruto de su carácter coñón y no una reacción esquiva de rechazo.

Por los demás, yo sigo acudiendo todas las mañanas a recoger el pan de cada día que me traen las encantadoras chicas de O Bolo. Sin sal, claro.

Apuntes. Luis Blanco Vila

El Correo Gallego

Presentación de trabajos de Borobó en la biblioteca pública Ángel Casal de Santiago.

Raimundo García Domínguez, más conocido como Borobó, nacido en Pontecesures el 10 de julio de 1916 y fallecido en Santiago de Compostela el 28 de agosto de 2003, fue un escritor y periodista gallego.

Homenajeamos al autor en el centenario de su nacimiento con esta muestra, en la que presentamos una selección de sus trabajos.

2º andar. Puede visitarse durante el horario de apertura de la biblioteca.

AVISO DO SERVIZO MUNICIPAL DE OBRAS: CORTE NO SUBMINISTRO DE AUGA.

Debido a unha avaría na rede de abastecemento de auga potable, na xornada de hoxe (8 de xullo) cortarase o subministro de auga nas seguintes rúas e horarios:

Rúa Redondo dende a intersección coa Rùa Doctor Mosquera ata a Praza de Pontevedra. Na marxe dereita dirección Pontevedra-Santiago.

Avenida de Vigo dende a Praza de Pontevedra ata a intersección coa Rúa Ullán. Tamén na marxe dereita dirección Pontevedra-Santiago.

En ambos casos prevese unha duración do corte do subministro dende ás 11.00 ata as 14.00 horas.

Frei Isorna xace baixo un ciprés.

SALVADOR GARCÍA-BODA?O

sagar

A RECORDACI?N constitúe a base da Historia: é un ronsel de vivencias do pasado que fica entre nós ata ir desaparecendo nos espazos do esquezo, por iso é tan importante conservarmos recordos dos feitos referidos á evolución da humanidade e aos testemuños vivenciais e intelectuais, sobre todo para establecermos índices comparativos nos posíbeis retrocesos na ética das condutas e deterioros morais. Ás veces, a dinámica da vida sorpréndenos no noso impredicíbel percorrer existencial co coñecemento de singulares persoas que chaman pola nosa atención admiradora e o noso respectuoso afecto, tanto polo seu fondo saber como pola súa bondadosa preocupación humanitaria.

Moitas foron as veces que me atopei e charlei co Pai Xosé Isorna en múltiples actos de carácter cultural galeguista. Como xa se ten destacado nos medios, o Pai Isorna, nado no lugar valguense da Barcia (Cordeiro), Pontevedra, en 1921, iniciou a súa formación eclesiástica no Convento de Herbón, fixo o noviciado en Santiago e continuou despois case incansabelmente a súa formación filosófica e teolóxica. Ordenado sacerdote no 47, comezou unha relevante misión pastoral [como se nos indicou na crónica da Arquidiócese de Santiago de Compostela] e unha activa actitude defensora da nosa lingua propia no sector eclesial e social, sendo nomeado acádémico correspondente da Real Academia Galega. Publicou diversos textos sobre a espiritualidade e sobre Galicia. Ao longo de anos foi Delegado de Medios de Comunicación do Arcebispado de Compostela e sempre sostivo unha gran relación cos profesionais da prensa e radio e da televisión. Foi colaborador de El Correo Gallego e, tamén, moitos anos, oficiou a Eucaristía na TVG, en galego.

Neste estraño inicio da primavera, o sentir dunha notábel parte da Galicia culta e do seu espiritual sentir, conmoveuse, nesta ocasión, coa definitiva ausencia dun dos ilustres fillos da nosa Patria, foi o Pai Xosé Isorna, falecido aos 94 anos, relixioso e fondamente galeguista, un exemplo fronte a quen non aman nin ao seu próximo nin á lingua desta terra, unha figura egrexia e xenerosa das tan necesarias nun mundo ao que se lle di que se lle fala en nome de Deus. Era o fraternal frade e escritor xornalístico, un modesto persoeiro cristián de fondo sentimento galego, nunha situación complexa tal como se transluce da recomendábel obra Galegos e cristiáns. Deus fratresque Gallaeciae con prólogo do sacerdote e profesor Andrés Torres Queiruga: “Unha introdución necesaria. Unha ollada ó pasado distante e recente”. Xentes citadas con admiración e gratitude nese libro aberto que é Galegos e cristiáns.

As veces, lembrar breves instantes da nosa existencia, intentando apreixar os fuxidíos momentos que vagan pola nosa memoria é visionar o noso pasado como fragmentos de soños que rexorden ante imprevistas noticias, reactivando os pensamentos de onte como novas vivencias da realidade. Os ausentes fanse presentes, fugazmente, e a forza dos recordos afoga o alento e mesmo encolle o corazón.

Da Real Academia Galega

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El Correo Gallego