â??No me puedo ir a la calle con tres hijosâ?�.
La comarca del Ulla-Umia no es, por desgracia, ajena al drama incesante de los desahucios. El caso de dos familias de Pontecesures, a las que la Espada de Damocles del desalojo tiene atenazadas, movilizó ayer a la plataforma Stop Desahucios de Santiago, cuyos miembros ocuparon durante horas la sucursal del Banco Santander en la compostelena Praza de Galicia. Entre los manifestantes se encontraban las dos mujeres cesureñas inmersas en sendos procesos de ejecución hipotecaria.
Rosa, de 47 años, es una de ellas. Está casada y tiene tres hijos, dos de ellos menores de edad (de 6 y 15 años). El tercero tiene 20 pero está en paro, igual que su marido, que hace cuatro años perdió su trabajo en el sector de la construcción. Agotada la prestación por desempleo y una ayuda familiar posterior, los cinco miembros de la familia sobreviven con los 426 euros que percibe Rosa y con los alimentos básicos que mensualmente reciben a través de Servicios Sociales. Hace meses que dejaron de pagar la hipoteca de 96.000 contratada con el Banco Santander. Desde entonces, tratan de negociar la concesión de un alquiler social, pero la respuesta ha sido de momento negativa. â??Me habían dicho que el Santander era un banco de pobres, pero no lo veo así. A los pobres los machacan bastanteâ?�, afirma. La entidad le ha ofrecido la dación en pago, pero Rosa y su familia no pueden aceptarlo. Se quedarían sin techo. â??No me puedo ir a la calle con tres hijosâ?�, insiste, y tampoco podría acceder a otra vivienda con los escasos recursos de los que disponen. El alquiler social era el objetivo con el que ayer puso rumbo a Compostela para participar en la concentración de Stop Desahucios.
La protesta pretendía forzar al Banco Santander a comprometerse por escrito a no dejar en la calle a esta y otras familias, entre ellas una vecina de Pontecesures también con una menor a su cargo. La mujer, que no quiere que se revele su nombre, tiene 50 años y dos hijos de 14 y 20. Este último se ha independizado. Llegó de Brasil en el año 2000 con su pareja, que ganaba â??un buen sueldoâ?�, de ahí que decidiesen comprar un piso en la villa. Les concedieron una hipoteca de unos 100.000 euros, de la que arrastran cuotas impagadas desde hace año y medio, meses después de que su ya exmarido â??nos abandonó, dejó de pagar la hipoteca y la carga cayó encima míaâ?�. Desde entonces sus idas y venidas a sucursales del Santander han sido constantes. â??Solo me repiten que tengo que pagarâ?�. En una ocasión â??me dijeron que ingresara 7.000 euros. ¿De dónde los voy a sacar?, si no los tengo. Tuve que vender el coche para darle de comer a mi hijaâ?�. Llegó a proponer al banco que â??me dieran trabajo como limpiadoraâ?� para tener un sueldo con el que hacer frente a los pagos.
Sin experiencia laboral, â??nadie me da trabajo porque soy mayorâ?� y cada vez ve más cerca un posible desahucio porque â??ya vino un tasador a mi casaâ?�. Sobrevive gracias a la ayuda de su hijo mayor, de â??vecinos, amigos y gente que es solidaria. Nunca recibí tanto cariño ni estuve tan arropada por gente que no conozcoâ?� como ahora, tras ponerse en contacto con Stop Desahucios ante la desesperación en la que estaba sumida. â??Me llaman todos los días preguntándome cómo estoy, diciéndome que esté tranquilaâ?� al tiempo luchan por conseguir un alquiler social. â??Esta es la casa de mis hijos, no puedo buscar otro lugar para vivir porque no tengo ningún ingresoâ?�. Recientemente ha solicitado una ayuda y â??parece que me concedieron unos 320 euros al mes, pero de momento no me llegó nadaâ?�, por lo que el â??dramaâ?� continúa para ella. Al igual que para otras muchas familias españolas que â??viven con pánico, como yoâ?�.
El concejal de Servicios Sociales cesureño, Roque Arújo, confirmó ayer que el Concello está al tanto de estos casos, â??apoiandoâ?� a estas familias con â??medios materiais, xurídicos e, chegado o caso, o alcalde podería intermediar coas antidades bancariasâ?�. Su deseo es que â??non se chegue a un desafiuzamento como os que, por desgracia, vemos na televisiónâ?� prácticamente a diario.
DIARIO DE AROUSA, 05/12/12