Capitán Tarteras: «Aos musulmáns gústalles moito a caldeirada de peixe que lles preparo a bordo»

A punto de embarcar hacia el Índico para una nueva campaña, Dani Ferreiro demuestra que en los barcos se cocina y se come bien. Su perfil y sus recetas en Instagram superan ya los 21.000 seguidores

Cuatro y cuatro. Esta es la proporción de trabajo y libranza que Pemba Tuna, una filial del grupo Albacora, establece para las tripulaciones de sus atuneros. Cuatro meses en el mar y otros cuatro en tierra. A Daniel Ferreiro Magán (Pontecesures, 1979) las vacaciones se le están agotando. A comienzos de junio embarcará de nuevo para regresar a sus fotones a bordo de un buque de 110 metros de eslora que faena en el océano Índico y da cobijo a 41 personas. Dani es quien cocina para alimentarlas a todas. No solo eso. Se encarga, también, de mostrar a través de Instagram cómo es el día a día a bordo. Y, sobre todo, de romper, con sus recetas, tópicos pachangueros acerca de la comida en un barco. «Iso hai que desfacelo xa, nun barco cocíñase e cómese moi ben». Su perfil como Capitán Tarteras, que comenzó en diciembre «case de cachondeo entre o xefe de máquinas e o capitán», se ha convertido en un cuaderno de bitácora gastronómico al que se asoman rutilantes profesionales del arte culinario como Javier Olleros (Culler de Pau) o la gente de la casa Arzak. En apenas medio año ha sido capaz de atraer a 21.300 seguidores.

Aunque su padre ya era cocinero de mar —«estivo toda a vida, ía ao bacallau e acabou a súa carreira no Esperanza del Mar»— no era el navegar algo que en un principio convenciese demasiado al Capitán Tarteras. «De feito era cociñeiro en terra cando, no 2012, xurdiu a oportunidade de embarcar. Probei, gustoume e aquí seguimos. O que podo dicir é que nunca me mareei, dende o primeiro día tiven sorte», bromea Dani.

Su primer destino fue un mercante, que dejó al cabo de un par de años para fichar por los atuneros del cerco. Alguna pregunta resulta inevitable. El atún tendrá que gustarle al cocinero, ¿no? «Encántame. Comemos atún tres veces á semana, de diferentes formas. A min como máis me gusta é á prancha, pouco feito, ou en tartar, aínda que á xente en xeral gústalle moito o marmitako. Tamén fago un encebolado cunha salsa de soia que gusta moito».

La rutina diaria arranca a las cuatro y media de la mañana. «Érgueste a esa hora, fas o pan e comezas co almorzo para servilo ás cinco e media. Ás oito da mañá toca un bocadillo quente, e ás once, a comida. Logo tes un tempo de descanso ata as catro e media da tarde, cando chega un bocadillo frío. E xa empezas coa cea, que servimos ás sete». A bordo se entremezclan distintas culturas, pero la principal diferencia culinaria tiene que ver con las limitaciones religiosas hacia determinados alimentos. «Temos musulmáns e cristiáns, e xa sabedes que os musulmáns non toman alcohol nin comen carne de porco. Todos son guiadiños —ríe—, son bos comedores e, home, algunha crítica pode haber, pero non hai problemas. A convivencia é moi boa».https://www.youtube.com/embed/Pabn0pzPnEE

Más tópicos que saltan por la borda. El cocinero y su equipo —que forman un ayudante de cocina y un camarero— siempre buscan una alimentación equilibrada para la tripulación. «O almorzo componse de marmeladas, pan, algo de bolería que fas a bordo, un sándwich ou carne. Ao mediodía sempre unha potaxe ou pasta de primeiro, de segundo un peixe ou unha carne, e sempre froita de sobremesa. Á noite, unha sopa, unha verdura sempre, peixe ou carne, e unha sobremesa elaborada. Variado, tentando que a xente coma froitas e verduras».

El puerto base del atunero está en las Seychelles, que el buque toca, como muy tarde, cada 45 días. En él se aprovisionan las despensas, que cada cuatro meses se renuevan también con congelados, conservas, pastas o harinas a través de un pedido que resuelve el departamento de fonda desde España. «Ás veces fas un pouco de nai de todos, porque che piden cousas que non podes darlles. Os musulmáns, por exemplo, toman moito té e bótanlle demasiado azucre. Tes que buscar un equilibrio, porque é un traballo moi duro e o momento de comer é un dos poucos de lecer a bordo».

Dani va colando a su ritmo destellos de cocina gallega. «Aos musulmáns, por exemplo, gústalles moito a caldeirada de peixe que preparo. A allada vailles. E fago cocido unha ou dúas veces por campaña, con grelos enlatados. Tamén gusta moito, agás aos musulmáns, claro, aos que lles fago outra cousa por culpa da carne de porco».

Un último tópico que dinamitar. Hay alcohol a bordo, pero lo justo, y únicamente para cocinar y brindar en contadas ocasiones. «A xente hoxe demanda moito máis unha bicicleta estática que whisky». Na mar cambiou o conto.

La Voz de Galicia

“Capitán Tarteras”: así es el vecino de Pontecesures que triunfa en redes.

“Capitán Tarteras”: así es el vecino de Pontecesures que triunfa en redes
El cesureño Daniel Ferreiro ya acumula miles de seguidores en su perfil de Instagram.

Daniel Ferreiro, más conocido en redes como “Capitán Tarteras”, dio el paso, animado por compañeros de trabajo, a finales del anterior año de compartir su día a día como cocinero de alta mar a través de las redes sociales. En apenas cuatro meses desde su primera publicación, su perfil en Instagram, que sigue en ascenso, ya acumula cerca de nueve mil seguidores. Una increíble acogida que todavía no asimila Ferreiro, vecino de Pontecesures y que trabaja en un atunero en el Océano Índico: “estou un pouco superado”, reconoce, al tiempo que agradece la repercusión e interés que también ha despertado en los medios.

Sus publicaciones, que ya acumulan miles de “me gusta”, han llamado la atención a auténticos maestros del mundo de la gastronomía, como son Pepe Solla —chef y propietario de Casa Solla, con una estrella Michelín y tres Soles Repsol— o Ángel León —propietario del restaurante Aponiente, que posee tres Estrellas Michelín y tres Soles Repsol—, entre otros. Un éxito que Ferreiro intenta dar explicación al ser “un mundo un pouco descoñecido que chama a atención”. Se trata de un proyecto “un pouco casero”: “imos facendo o que nos apetece en cada momento” y, sobre todo, sube recetas que se pueden realizar en alta mar o vídeos mientras ejecuta su día a día en el barco.

Natural de Pontecesures, Ferreiro inició su trayectoria profesional “traballando en terra” como cocinero, pero las condiciones de trabajar en alta mar acabaron decantando la balanza, especialmente por el tiempo superior de vacaciones: “Estamos catro meses en terra e catro no barco”. No se trataba, no obstante de algo novedoso para el cesureño, ya que su padre ya trabajó “toda a vida” en alta mar. Reconoce, no obstante que esta decisión también acarrea otras dificultades, sobre todo en lo relativo a la conciliación familiar. Pese a que “agora con internet é máis sinxelo”, reconoce que “pérdense moitas cousas: cumpleaños, festas…” y que “bótase moito de menos estar en casa”.

Día a día en alta mar

En cuanto al día a día, especialmente en la cocina, es “moi diferente” al que acostumbra en un restaurante convencional. La diferente mayor se encuentra en las existencias: “as cousas acábanse antes, sobre todo cando algún produto co que contabas que ven algo tocado e estropéase antes de tempo, como poden ser as patacas, verduras ou frutas”, señala. Con relación al abastecimiento, Ferreiro explica que se realiza un pedido en origen cada cuatro meses en el que se solicitan mayoritariamente congelados y comida no perecedera. En cuanto a los productos frescos y la fruta se realizan pedidos en cada puerto en el que el barco atraca, “aínda que aos sitios que imos a veces é complicado abastecernos de certos produtos”, lo que supone un hándicap a la hora de diseñar ciertos menús.

Otra de las condiciones adversas a las que se enfrenta un cocinero de alta mar es, sin lugar a dudas, el mal tiempo: “por exemplo, cando o barco escora polo vento e as olas, se estou facendo un bizcocho pode que quede costa arriba”, lo mismo, que sucede con el arroz, indica, lo que a veces complica que las recetes salgan como uno desee.

La jornada laboral arranca sobre las 4:30 horas, cuando el cesureño se levanta para hacer el pan. A lo largo del día se sirven hasta cinco comidas: un desayuno, un bocadillo caliente, comida, merienda y cena, que se sirve sobre las 19:30 horas. “A vida no barco é a outras horas”, señala. Una rutina en la que es fácil que se agoten las ideas para realizar los menús, por lo que Ferreiro se muestra siempre abierto a que los compañeros den ideas: “estivemos a corenta graos e comendo cocido por non caer na monotonía”, indica riéndose. 

No solo se respeta en el barco las peticiones de los compañeros, también la religión, que se “respeta moitísimo”. Por ello, ante la presencia de varios trabajadores musulmanes, en la cocina, dependiendo de las elaboraciones, se deben crear alternativas: “non comen porco, polo que a veces téñense que facer dúas versións dos pratos con polo ou tenreira”. Misma circunstancia con el alcohol, ya que ninguna salsa puede contenerlo.

Éxito “inesperado”

Un laborioso día a día que Ferreiro plasma en redes a través de su perfil “Capitán Tarteras”. Una aventura que empezó de “cachondeo” y para el que ahora todavía no se marca metas: “estamos un pouco a espera do que vai pasando e moi agradecidos por toda esta repercusión”. 

Diario de Arousa

La Quinta llega con un cargamento de churros y chocolate para calentar el alma en la Cocina Económica de Santiago.

Ibai Castiñeiras y sor Alicia Lourido, el día de la acción solidaria de la churrería La Quinta.

Ibai Castiñeiras y sor Alicia Lourido, el día de la acción solidaria de la churrería La Quinta.

La churrería abierta este año en el casco histórico pone en marcha una tradición solidaria que aspira repetir cada Navidad.

Allá por abril, Ibai Castiñeiras cogió el relevo del negocio familiar y abrió en Compostela La Quinta, una churrería asentada en pleno casco histórico cuyo nombre hace un guiño a la quinta generación que él representa. Y, además, también ha decidido perpetuar el espíritu navideño y las buenas tradiciones implantadas por sus antecesores. Su tatarabuelo, cuenta el joven de 25 años, ya se dedicaba a endulzar la vida con su puesto ambulante en la feria de Pontecesures desde 1982: «Mi intención nunca había sido coger el relevo en la churrería, pero mi abuelo falleció hace dos años y medio de forma trágica, y mi abuela estaba sin fuerzas para seguir al frente del negocio. Eso hizo que diese un paso al frente para dar continuidad al que fue el sustento de mi familia durante más de 180 años. Sin embargo, yo no quería enfocarme en los mercados ambulantes sino crear una marca propia, desarrollarla y expandirla». Tras inaugurar con éxito su primer establecimiento en la rúa da Caldeirería, ahora este cesureño ha puesto en marcha una acción solidaria siguiendo la estela de su abuela Fina (quien da nombre a la Churrería Fina): «Ella, en las fechas navideñas señaladas, siempre tenía un detalle con las personas necesitadas y les daba churros al final de la jornada». Con ese mismo espíritu llevó Ibai un cargamento de churros y chocolate caliente de La Quinta a la Cocina Económica de Santiago.

En el comedor social dirigido por sor Alicia Lourido sirvieron el viernes por la tarde más de 150 chocolates y 600 churros para entibiar el alma de los usuarios, personal y voluntarios. La iniciativa, explica, «tuvo una acogida espectacular tanto por parte del equipo que gestiona la Cocina Económica como por las personas que van allí. Cuando comunicaron por megafonía que iban a repartir chocolate caliente con churros, al ser la primera vez que lo hacemos y no estar acostumbrados, se les cambiaron las caras. Ver esa ilusión fue lo más bonito». El dueño de La Quinta aspira a repetir cada año: «Estaremos encantados de hacerlo mientras podamos. Sabemos que esto es un lujo para muchas personas, en cuanto que no es un alimento de primera necesidad. Es algo de lo que se priva la gente con menos recursos, pero con este frío apetece mucho tomarse un chocolate caliente, y queríamos que disfrutaran de ello, que se sintieran queridos y en familia con este gesto».

A pesar de coincidir con unas fechas de mucho ajetreo para La Quinta, cuyo establecimiento (con capacidad para unos 50 clientes) se llena cada tarde y hasta hay colas para disfrutar allí de su producto estrella, están dispuestos a hacer un esfuerzo extra. De hecho, Ibai contó con el apoyo de un grupo de amigos que le ayudaron a llevar el chocolate y los churros hasta las instalaciones de la Cocina Económica: «Nosotros les acercamos todo el material, que era bastante pesado y costoso de trasladar, y ellos hicieron el trabajo de repartirlo».

¿Y por qué siendo de Pontecesures decidió Ibai abrir La Quinta en la capital gallega? «Queríamos abarcar todos los públicos y aquí teníamos la posibilidad de llegar al cliente local, pero también al turista, durante todo el año. Santiago a nosotros nos encantaba y poder abrir aquí el primer establecimiento fue un sueño cumplido. La idea de negocio es crear una marca y que nuestro producto puedan llegar a encontrarlo en otras ciudades de España, incluso en otros países», responde Ibai.

Aunque el churro clásico con chocolate es la combinación más demandada, explica que le sigue de cerca «una combinación que nació un poco improvisada», la de los churros pintados con crema de Kinder y de Nutella, así como por los churros bañados en chocolate (negro o blanco). Además, los ofrecen también rellenos. Y, en el apartado de bebidas, hay asimismo distintos tipos de cafés y batidos. Aunque en La Quinta hay tanto la opción de take away y delivery a través de Just Eat, «donde más sale el producto es en el local, que además está diseñado con mucho cariño y hecho al detalle a nuestro gusto», destaca su joven dueño. 

La Voz de Galicia

Pontecesures se rinde a los derivados del cerdo en una nueva edición de las Tapas da Matanza.

Las jornadas finalizarán hoy a mediodía en los nueve locales que se han sumado a esta iniciativa

La ruta de las Tapas da Matanza arrancó el viernes por la noche en nueve establecimientos de Pontecesures. Y este sábado, tanto a la hora del vermú como al caer la noche, los bocados elaborados a partir de productos derivados del cerdo volvieron a salir de las cocinas de A Redonda, O Choco, Casa Chaves, Mambís, Carabela, Telebar, Reencontro, Sol y Mar y Pizzería Bambino para conquistar paladares y estómagos en una jornada desapacible y fría. ¡No podía haber un plan mejor! Hoy domingo, a mediodía, seguirá esta experiencia culinaria, en la que los establecimientos han comprometido su buen hacer en la cocina y su creatividad gastronómica, elaborando propuestas de lo más variadas para que quienes se decidan a hacer la ruta puedan disfrutar de un abanico de sabores más amplio de lo que pudiera parecer.

Las tapas se venden a un precio de tres euros. Probando al menos tres de ellas, la clientela entrará en el sorteo de un buen puñado de regalos: desde una cesta elaborada con productos derivados del cerdo, hasta un buen números de bonos para canjear en los establecimientos comerciales de la localidad. Y es que, al fin y al cabo, estas jornadas llegan al calendario otoñal para dar vida al tejido económico local.

La Voz de Galicia

Pontecesures reúne alimentos no perecederos destinados a la Cocina Económica de Santiago.

El Concello de Pontecesures anuncia un festival solidario en el que reunir la mayor cantidad posible de alimentos no perecederos, los cuales serán entregados a la institución benéfica de carácter privado Cocina Económica de Santiago, que se creó en el año 1891 para ayudar a los más necesitados. La cita es el día 22, desde las 18.00 horas, en la iglesia parroquial, donde intervendrán las asociaciones culturales Xarandeira y Algueirada, Escola de Música Moderna y la Coral Polifónica Pontecesures.

Faro de Vigo