Non creo nesta clase política.

Carta ó director de “LA VOZ DE GALICIA”, de Pablo Cutelo (Lugo)

Levo xa unha boa temporada coa percepción de que as prioridades dos políticos non van acordes coas nosas necesidades, tanto a nivel central como a nivel autonómico. Nos dous casos votei para o cambio e nos dous me sinto moi defraudado. Esta clase política non vai conmigo. Aquí non teremos traballo, empresas vivenda e solo industrial a prezo razoable, autovías sen peaxe, residencias para maiores, boa sanidade… pero si temos para unha megacidade de Cultura, soldos para os altos cargos, galescolas, operacións para cambio de sexo, e un longo etcétera.
Non sei, igual estas cousas que descoñecía son as que realmente necesito, quizais non son tan progre como hai que ser, pero do que me dou conta é das cousas básicas para poder vivir.

LA VOZ DE GALICIA, 10/11/07

Cabreados

Estamos cabreados. Irritados. Enojados. Hastiados. Aburridos. Hartos. Estamos enfadados. Saltamos a la mínima. Malhumorados. Estresados. Amostazados. Somos una bomba de relojería a punto de explotar. Nunca se corrió tanto para nada. Tenemos mejores coches, más carreteras y dos accidentes colapsan en un segundo nuestros sistemas respiratorios y nos dejan atacados, atracados, en el atasco. Nos enfadamos dentro del coche y fuera del coche. Por el móvil. En casa. En la ducha. Nadie tiene tiempo para nadie. Que la gente te preste atención es un milagro. Están en tensión hasta los que pasean y miran las obras. Parecen desocupados, pero tan pronto les quieres decir algo salen corriendo.

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La Diputación inicia el arreglo de varios viales en Pontecesures.

La Diputación de Pontevedra anunció para ayer el inicio de las obras de reparación de varias carreteras provinciales de Pontecesures. La previsión es que los trabajos comenzaran por la calle Doctor Mosquera y por la pista de la subida al cementerio municipal de Condide. En estos viales hay profundos socavones desde hace meses que están provocando riesgos para la circulación y continuas quejas de los vecinos, según explican desde el Concello.

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Botellón

No entiendo nada. Una de las salidas que los Gobiernos le ven al botellón es habilitar espacios para que los jóvenes se emborrachen con libertad, ¿menores incluidos? Es la demostración, una vez más, de que vivimos en una sociedad enferma. Hemos llegado al punto de que discutimos sobre asuntos surrealistas sin sentir vergüenza. La lógica, por los suelos. ¿Se imaginan? Los representantes de los ciudadanos sentados en el pleno votando y decidiendo dónde, cuándo y cómo se van a emborrachar los chavales. Vale todo. Hasta ponerle puertas al océano. Da igual que sepamos que muchos chicos y chicas que participan en los botellones son menores, algunos muy menores.

Da igual que se sucedan los comas etílicos. Da igual que destrocen el mobiliario urbano y los edificios. Da igual que no dejen dormir a nadie. Da igual que hagan pedazos su salud para el resto de su vida. Lo importante es buscarles un sitio. Los Gobiernos hablan de organizar botellódromos para sacarse el problema de en medio. Para que los vecinos puedan dormir (tienen derecho a protestar) y para que los niños puedan colocarse, conciliar sueño y pedo. Ya puestos, los ayuntamientos pueden decidir si el recinto será cubierto, cuántas ambulancias serán necesarias para los comas etílicos e incluso, por qué no, si se instala aire acondicionado y vomitorios con motivos de un diseñador local. ¿De verdad se lo plantean en serio? Algún ayuntamiento incluso lo ha puesto en marcha, con el dinero de todos.

Lo dicho, una sociedad enferma, donde el alcohol se ve como algo normal, no como la droga que es. Beber mucho es una fiesta que termina muy mal. No con resaca. Con una dependencia que arruina vidas. Mimemos esos futuros destrozados con botellódromos. Luego lloraremos porque se matan borrachos en las carreteras. Ah, ¿y dónde están los padres de hijos completamente borrachos a las tres de la mañana?

Columna “EN TINTA CHINA” de César Casal en la contraportada de LA VOZ DE GALICIA, 14/10/07