O proxecto artístico e participativo «O noso Camiño», impulsado polo fotógrafo Adolfo Enríquez de cara ao Xacobeo 2027, chegará este mércores 2 de setembro a Pontecesures.
A instalación propón recoller as impresións de peregrinos e veciños sobre a súa experiencia no Camiño de Santiago: en cada parada colócanse fichas de gran formato con preguntas diferentes, que os participantes van encajando entre si ata formar unha escultura colectiva e orgánica, distinta en cada municipio.
En Pontecesures poderá visitarse no Miradoiro do Pino Manso desde as 09.00 horas deste mércores.
Tras pasar pola vila, a fase inicial do proxecto seguirá estes pasos:
Xoves 3: O Pino, en Santa Irene, xunto ao albergue de peregrinos, desde as 09.00 horas
Venres 4: Fisterra, na Praza da Constitución, desde as 10.30 horas
Domingo 6: Feira de Lestedo (Boqueixón), aproveitando o día de mercado
Tamén podes participar a distancia: na web oficial onosocamino.com podes deixar o teu email para recibir gratuítamente o libro electrónico que creará o fotógrafo Adolfo Enríquez con imaxes do Camiño, inspirado nas respostas recollidas nesta escultura colectiva.
A acción arrincou a pasada semana en Mesía e percorre municipios dos Camiños de Santiago en Galicia para recoller a pegada humana do territorio antes do ano santo.
“A historia e o patrimonio de Pontecesures son dous dos recursos que caracterizan e definen a identidade das cesureñas e cesureños. Totalmente esquecidos e ninguneados durante estes últimos anos….” Tranquilos, con BNG o Pino Manso vai a estar impoluto e vai a ser un recurso turístico referente para os milleiros de peregrinos que pasan ao seu carón…(foto de esta mesma tarde).
La biblioteca municipal está de aniversario y para celebrarlo se celebró ayer un encuentro con escritores locales del que fue anfitriona la mujer que, desde el principio, guio a los lectores de la localidad
El 1 de abril de 1984 comenzaba a funcionar la biblioteca municipal de Pontecesures. Aquel mismo día se incorporó a su puesto de trabajo María Teresa Gil García. «Algún funcionario municipal xa colocara os libros, pero eu cando cheguei empecei de cero», cuenta. Hizo bien poniéndolo todo a su gusto: el pequeño edificio se iba a convertir en su centro de trabajo durante la friolera de cuarenta años. «Encántame o que fago», relata Teresa, que estudió para maestra pero acabó convertida en la bibliotecaria de Pontecesures. Ella fue, ayer, la anfitriona en un acto convocado para celebrar esos cuarenta años de libros y de dinamización cultural. Presidido por la alcaldesa, al evento estaba invitada toda la ciudadanía. Los discursos corrieron a cargo de la editora Andrea Jamardo y los escritores Cándido Duro, Fernando Rodríguez y María Vázquez. Sus nombres son sobradamente conocidos para quienes pasan por la biblioteca. «Sempre nos regalan exemplares dos seus libros para a nosa sección local», explica Teresa.
Ella ha visto pasar por la biblioteca a generaciones enteras de cesureños y cesureñas. En cuarenta años el mundo ha cambiado mucho, y esos cambios se han dejado notar, también, en este pequeño rincón junto al Ulla. «Cando empezou, a rapazada ao saír do colexio paraba aquí e facían fila para deixar os libros que xa leran e coller outros novos», recuerda. Habla con cierta nostalgia de aquellos años en los que los deberes de la escuela se resolvían en las mesas de la biblioteca. «Estábase moito aquí», cuenta Teresa. Ahora ya no es así. La gente acude junto a ella para entregar un libro y recoger otro. «E ás veces, cando lles mandan facer un traballo en grupo, a rapazada vén para aquí tamén». Pero no es lo habitual. Sin embargo, «temos novos usuarios, como a xente que ven usar os ordenadores. Tendemos a pensar que todo o mundo ten ordenador e Internet na casa, pero non é así», explica la responsable de esta casa de los libros, bien nutrida con más de 15.500 títulos.
Sería difícil mantenerlos todos bajo control si no fuese por los nuevos sistemas de organización y digitalización de las bibliotecas. «Agora unha persoa cun carné de calquera biblioteca pode utilizar todas as da rede pública de Galicia», cuenta Teresa, que parece encantada con haber dejado atrás, hace ya tantos años, las fichas de cartón en las que se registraba la información de cada tomo, sus venturosas idas y venidas.
Teresa presta una especial atención a estar al día en el campo de la novela y la literatura infantil: son, sin duda, los campos que más interés generan entre los 856 socios de la biblioteca. «Tamén temos lectores máis especializados», reconoce. Para los que no lo son y no tienen claro qué llevarse a casa, está ella, cargada de sugerencias. Eso sí: ser bibliotecaria en Pontecesures exige mucho más que saber de libros y mantener bajo control sus entradas y salidas. «Tes que estar ao tanto das cousas que pasan no Concello, porque a xente vén e pregunta de todo. E nestes últimos anos tamén fai falla saber da historia da vila, que ten moita, para poder contestar a todos os peregrinos que pasan por aquí». Y es que es en la biblioteca, entre libros e historias, donde se cuña ese carné que certifica que se han cubierto las etapas del Camino.
«Aquela idea de que a biblioteca ten que estar en silencio desapareceu», reflexiona Teresa, mientras hace un repaso mental por todo lo que han cambiado las cosas en los últimos cuarenta años. Ahora, este local funciona más bien como un punto de encuentro, como un espacio desde el que se intenta alimentar el amor por la lectura, que a fin de cuentas es el amor por la curiosidad, por el conocimiento, por la sabiduría. A lo largo de los años, Teresa ha organizado actividades que tenían como objetivo atraer a la rapazada hacia los libros, una tarea que se ha vuelto especialmente complicada desde la irrupción de alternativas con tanto tirón como los teléfonos móviles y las redes sociales.
La biblioteca cesureña, que trabaja codo con codo con el colegio, organiza talleres, cuenta cuentos, teatrillos… Y organiza, también, actos de presentación de libros y muchas cosas más, siempre con las letras, las palabras y la inteligencia en el centro de todo.
Los libros de la escuela Vicente Moure
Entre los muchos libros que forman el catálogo de la biblioteca municipal de Pontecesures hay un grupo de ellos que destaca: son los que componían la biblioteca de la escuela Vicente Moure, un edificio que se demolió cuando se construyó la carretera nacional que parte Pontecesures por la mitad. Durante muchos años, los tomos que se encontraban en aquel espacio anduvieron a tumbos por el pueblo, unos años almacenados en el Concello, otros siendo enviados al colegio… Hasta que, por fin, encontraron su sitio en la biblioteca municipal. «Para nós son un orgullo», cuenta Teresa. Ella está muy orgullosa de la historia de su pueblo. Y por eso, en este mes de abril —el último de su vida laboral— se han organizado varias actividades para dar a conocer la figura de Manuel Otero Acevedo, pionero de la neurocirugía.
Debido a unha avaría na rede de abastecemento de auga, procederáse a un corte no subministro de auga potable na xornada do VENRES 15 DE DECEMBRO DE 2023 na Rúa Infesta (Dende a Cruz de Infesta ata o Pino Manso), o horario deste corte será dende ás 9.00 ata ás 12.30 da mañán aproximadamente. Tamén se verán afectados o CPI de Pontecesures, a Escola Infantil Municipal, o Albergue de peregrinos e o Centro de Saúde.
Por parte do Servizo Municipal de Obras, intentaráse solucionar esta deficiencia o antes posible.
O 10 de setembro de 2014, o voceiro popular, sr. Seage, denunciaba isto: “El PP de Pontecesures urge soluciones a un ??vertedero? emplazado junto a la escuela infantil y al albergue de peregrinos”;…” un auténtico vertedoiro”, “deplorable”, “insalubre”, “pasividade do executivo”, “imaxe insólita e pobre para os peregrinos”….
Imaxes do mesmo lugar, ano 2018. O voceiro xa é alcalde…
Repetimos argumentación: “un auténtico vertedoiro”, “deplorable”, “insalubre”, “pasividade do executivo”, “imaxe insólita e pobre para os peregrinos”….
El calor incentivó la venta de abanicos de la Virgen y la presencia de romeros y peregrinos.
En Requián (A Estrada) no hay crisis de fe. Al menos eso es lo que asegura el párroco de esta capilla que cada 28 de agosto recibe a miles de devotos en su romería de Os Milagros. Ayer, que la fecha coincidió en domingo e hizo buen tiempo, en la capilla no cabía ni un alfiler. «Se máis misas poñemos, máis se enchen», explica orgulloso el sacerdote, Jesús Mayo. Hubo media docena de misas por la mañana y tres por la tarde. En ninguna se respiraba bien. «Na das doce menos cuarto e nas dúas primeiras da tarde había xente nas tres portas da capela», dice Mayo. También llegaron muchos peregrinos a pie hasta el santuario. Alguno hasta lo rodeó de rodillas, como era habitual antaño. Entre los de a pie llegaron el alcalde de A Estrada, José López, y el teniente alcalde, Juan Constenla. Hicieron trampa, porque solo recorrieron el trayecto final desde Vea, pero cumplir cumplieron.
La avalancha de devotos incentivó también la venta de recuerdos. Los cuatrocientos almanaques de la Virgen ya se habían agotado a las doce del mediodía y los llaveros y pulseras también tuvieron buena salida. Sin embargo, la estrella del merchandising de la capilla fueron los abanicos de la Virgen, muy recomendables en vista del calor y la avalancha de gente.
La Virgen volvió a salir en procesión con su manto bordado de billetes. De 20 y de 50 euros sobre todo, pero también había alguno de 100. Con semejante indumentaria no queda más remedio que la presencia de las fuerzas del orden vigilando de cerca la procesión. Sin embargo, no suele haber robos. «Á xente gústalle moiro acercarse á Virxe, tocala ou pasarlle polo manto as estampas, pero non levan nada, é todo por devoción», asegura el párroco. Esa devoción les lleva a discutir por ver quien lleva a la santa en andas y a empujarse ligeramente para coger sitio debajo o justo al lado. Cuando uno está ofrecido, todo vale.
El presidente de Portos compromete un paquete de actuaciones inmediatas.
Cuando el presidente de Portos entró el jueves en el despacho del alcalde de Pontecesures, Juan Manuel Vidal Seage (PP) decidió que aquella visita inesperada no iba a ser en balde. El regidor tiró de dosier y expuso a José Juan Durán algunas actuaciones que considera prioritarias. Y urgentes. Porque, a fin de cuentas, se acerca el verano, la época de disfrutar del río, de los peregrinos que llegan en barco, de las fiestas del Carmen.
No se fue José Juan Durán de Pontecesures sin haberse comprometido a realizar toda una serie de actuaciones. Ninguna es una gran obra, pero todas juntas servirán para cambiar radicalmente la imagen de la zona portuaria. Algunas de ellas son demandas que podrían calificarse como «históricas», toda vez que llevan años siendo reclamadas. Parece que, al fin, ha llegado la hora de que se corte la maleza que crece en los taludes que bajan hacia el río. Algunos de los matorrales que allí hay amenazan con convertirse en árboles. También se va a proceder al repintado del murete que discurre junto al río, de las bancadas y de las barandillas. Las farolas, sobre todo las del último tramo del paseo, serán arregladas y adecentadas. Se reparará un muro de adoquines, y se van a asfaltar las bandas de rodadura en toda la zona, además de adecentar las pistas deportivas que existen en las inmediaciones de la arenera y que, dado su precario estado, «non se usaban». Juan Manuel Vidal Seage indica que estas «non son grandes obras, pero van supoñer un cambio importante na imaxe dunha zona que queremos coidar xa que está ao lado do Ulla, o eixo vertebrador, tanto social como economicamente, do pobo».
Artistas de varias disciplinas toman las calles de la ciudad este verano.
El verano trae sol, calor y ambiente a Pontevedra. Y con ello, una multitud de artistas callejeros que hacen de las calles su sescenario, su sala de exposiciones o su pista de baile. Todo vale en una ciudad donde no existen restricciones a todo aquel que quiera exponer sus habilidades en el medio urbano. Sin embargo, detrás de la expectación que genera cada pieza musical, lienzo o paso de baile se oculta una cara más amarga: «A la mayoría no nos gusta trabajar en la calle», afirma Gabriel. Este rumano lleva quince años viviendo en Pontecesures, pero cuando puede se acerca a la praza de Curros Enríquez para deleitar con su violín al público sentado en las terrazas de la zona. A la gente le gusta su música y lo recompensa con dinero, pero poder comer y mantener una familia exige muchos más esfuerzos. «Esto es una lotería, hay días en los que te sacas treinta euros y otros en los que no llegas ni al cinco, que no da ni para cubrir los gastos de venir hasta aquí», asegura el músico con resignación.
Día tras día, artistas de varias disciplinas se instalan en diferentes recovecos de las plazas de la ciudad. Es su hábitat, una ley no escrita hace que ese rincón sea su lugar, donde en la mayoría de los casos ganan lo justo para vivir y en otros tantos, ni eso. «O que gañas con isto é simbólico, principalmente para repoñer materiais», afirma el pintor Serxio Suárez. El artista pasa los veranos en la praza de A Peregrina, al lado de la estatua de Ravachol, exponiendo sus lienzos. Representaciones de la ciudad con toques de fantasía. El resto del tiempo ofrece una muestra de sus lienzos en Santiago. La afluencia de peregrinos en la ciudad del apóstol hace que se concentre un mayor número de posibles clientes. Aunque para él, Pontevedra tiene unas características que la hacen especial para el que se dedica a la pintura: «A temperatura é estupenda e a luz abondosa. Estás en contacto coa xente pero non é unha multitude como para non deixarte traballar».
En lo que todos coinciden es en que Pontevedra es una ciudad que respeta más la labor del artista de calle. Se sienten valorados por el público y ese es, en muchas ocasiones, el gran consuelo que se llevan. Además, agradecen que la ciudad deje libre albedrío al artista para que encandile al público en sus calles. «He tocado en ciudades como Vigo, A Coruña e incluso en orquestas y en Pontevedra tu trabajo es mucho más reconocido. La gente aquí sabe reconocer cuando alguien lleva trabajando años», dice Gabriel con orgullo. Unas tablas y un público que demuestran estar entregados al arte.