Mejoras para los colegios de la provincia de Pontevedra.

El conselleiro de Educación, Román Rodríguez, agradeció ayer a sesenta alcaldes de la provincia -no entran las ciudades de Pontevedra y Vigo- su «espírito de colaboración» para llevar a cabo una actuación conjunta de mejora en colegios. En concreto, en 116 centros educativos, 103 CEIP (infantil y primaria) y 13 CPI (público integrado). El departamento de la Xunta citó a los regidores en la sede administrativa de Pontevedra, donde tuvo lugar la firma de los sesenta protocolos y, a mayores, dos convenios con Vilagarcía de Arousa y A Guarda.

Según explicó Román Rodríguez, se invertirán 4,6 millones de euros, un 63 % aportado por la Administración autonómica (2.962.761 euros) y el 37 % restante por los ayuntamientos (1.719.600 euros). Las obras, que se ejecutarán en verano, comprenden el cambio de cubiertas, actuaciones de eficiencia energética, sustitución de ventanas y trabajos de acondicionamiento en instalaciones deportivas, entre otros.

«A mensaxe que hoxe [por ayer] lanzamos é positiva, máis alá das lóxicas e necesarias discrepancias políticas en campaña electoral e das divisións entre Administracións. Por riba están as persoas, os cidadáns e o servizo público», remachó el conselleiro. Román Rodríguez echó mano de su pasado como concejal durante quince años para trasladar a los alcaldes que es consciente de las «reticencias» entre Administraciones a la hora de hablar de la competencia de las obras. «Hai unha delgada fronteira entre o que é competencia do concello e da Xunta, do que é estrutural e do que é de mantemento», expuso. Y recordó que la consellería tiene a su cargo 1.200 centros educativos en toda Galicia.

En doce concellos de la provincia la inversión superará los 100.000 euros. Es el caso de A Guarda, Cangas, Moaña, Mos, O Rosal, Poio, Ponteareas, Redondela, Tui, Vila de Cruces, Vilagarcía de Arousa y Vilanova de Arousa. De ellos, los tres con mayor desembolso son, por este orden, Poio (559.000 euros), Vila de Cruces (549.000) y Cangas (545.725).

Los protocolos comprenden actuaciones en más de la mitad de los CEIP de la provincia, en concreto en 103 de los 195 existentes. Respecto a los CPI, se intervendrá en 13 de los 18. Son los de Baiona, A Cañiza, Rodeiro, Catoira, Mosteiro (Meis), Mondariz, Santa Lucía (Moraña), Caldas de Reis, Portas, Pazos de Borbén, Pontecesures, Ribadumia y Soutomaior.

Respecto a los convenios, afectan al CEIP de Rubiáns, en Vilagarcía, y al CEIP As Solanas, de A Guarda. En ambos casos la consellería asumirá el 50 % del coste de las obras y los concellos, el 50 % restante. Son la reforma del gimnasio de Rubiáns (260.000 euros en total), y la mejora del pabellón anexo al gimnasio de As Solanas (150.000 euros).

La Voz de Galicia

Solo dos de los siete cuarteles de la Guardia Civil funcionan 24 horas.

Esta semana se hacía público que el puesto de la Guardia Civil en Valga ha dejado de atender al público. Lo cierto es que hace tiempo renunció a funcionar por las tardes, pero las bajas de varios agentes han conducido al cuerpo a tirar la toalla, también por la mañana, para dar prioridad al menos a las patrullas de seguridad ciudadana. Un cartel, colocado en el exterior de las instalaciones, informa a la ciudadanía del número de teléfono del cuartel de Vilagarcía, sede de la compañía comarcal, para cualquier emergencia. Sin embargo, quien llame entre las dos de la tarde y las siete de la mañana tampoco encontrará allí a nadie al otro lado de la línea. Porque los problemas del Baixo Ulla se reproducen con puntualidad británica en la capital arousana. Marxión permanece cerrado a partir de mediodía. Su propio cartel recomienda telefonear al 062 o acudir al cuartel más próximo, el de Cambados, para cualquier gestión que deba realizarse en persona. Una situación que se prolonga desde hace meses.

En realidad, de las siete unidades que conforman la compañía de Arousa (Vilagarcía, Valga, Cambados, Sanxenxo, O Grove, Caldas de Reis y Cuntis), solo dos, los cuarteles de Cambados y Sanxenxo, prestan un servicio de atención al público las 24 horas. La asociación profesional Unión de Guardias Civiles en Galicia explica que el mismo panorama puede encontrarse en el conjunto de la provincia de Pontevedra y lo atribuye a bajas, limitaciones de horarios en aplicación de derechos básicos para los agentes, plazas vacantes que no se cubren y, en general, a la falta de personal que aqueja al cuerpo.

La Comandancia de la Guardia Civil en Pontevedra confirma que, en efecto, solo dos de los siete cuarteles presentan un funcionamiento continuo. «Existen puestos principales, que abren 24 horas, y puestos normales, que tienen servicio pero no de forma ininterrumpida; lo importante son las patrullas que recorren la demarcación y que están dispuestas para acudir a cualquier punto en cuanto el 062 recibe una llamada», explican fuentes del destacamento provincial.

La sobrecarga de los agentes

No obstante, el desajuste entre el número de agentes y las necesidades del servicio en Arousa acaba afectando, también, a las patrullas de seguridad ciudadana. Algunas fuentes subrayan, por ejemplo, que en estos momentos su capacidad en Vilagarcía se encuentra a un 50 %. Y la raíz del problema es la misma: el personal es escaso.

Todo ello conduce a una sobrecarga de los agentes. Y a complicaciones con los tiempos de reacción ante determinadas emergencias de carácter grave, que no admiten retrasos. Si una patrulla que se encuentra en A Illa debe acudir a Valga tardará, obviamente, un tiempo en hacerlo.

Vilagarcía dispone de una comisaría de Policía Nacional, además de la Policía Local, pero la Guardia Civil debe cubrir por su cuenta desde la capital arousana el área de Vilanova, A Illa y Catoira. Además de seguridad ciudadana, en el cuartel de Marxión funcionan la patrulla fiscal y fiscal de costas, intervención de armas, el Seprona y la oficina de la plana mayor de la compañía.

Los tiempos de reacción ante casos graves preocupan a los representantes de los agentes.

La Voz de Galicia

La campaña televisiva de la SGAE también afecta a Pontecesures.

Mientras el estupor ante la última campaña emprendida por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) se extiende entre la hostelería vilagarciana, un sorprendente listado permite calibrar el alcance de la iniciativa emprendida por la entidad, tan conocida como controvertida a raíz de su trayectoria reciente. Las demandas que la SGAE está interponiendo contra aquellos establecimientos que no satisfacen su canon incorporan una relación de negocios con su nombre, un número de identificación, la localidad en la que se enclavan y el estado de las negociaciones con sus propietarios. Dos abogados consultados al respecto consideran que esta práctica podría vulnerar incluso la Ley de Protección de Datos, al difundir información delicada sin autorización. En todo caso, gracias a este extraño factor es posible conocer que la sociedad se ha dirigido a 25 bares en nueve municipios distintos del norte de la provincia: Pontevedra, Caldas, Cuntis, A Estrada, Marín, Poio, Pontecesures, A Illa y Vilagarcía. Esta última, con seis locales afectados.

Lo más llamativo de esta campaña reside en la vía a la que la SGAE está recurriendo para demostrar que en los establecimientos concernidos se están difundiendo creaciones de sus representados, una práctica que requeriría el pago de una tarifa por parte de los hosteleros: las series de televisión en abierto.

El inspector de zona de la sociedad de autores -uno de los letrados consultados aclaraba ayer que la organización parece haber abandonado la práctica de contratar detectives, que sí puso en marcha en el 2006- visita el bar en cuestión, graba un vídeo en el que se refleja que la televisión está encendida, así como el programa que está siendo emitido en ese momento, pide un tique por su consumición, a fin de acreditar su presencia en el local, y se marcha. El tabernero recibe posteriormente una comunicación en la que se le emplaza a firmar el correspondiente contrato con la SGAE para el pago de un canon mensual, calculado en función de la superficie y características del establecimiento, así como de la importancia, principal o secundaria, que el funcionamiento del televisor o la reproducción musical entraña para la marcha del negocio. Si el hostelero no se aviene a ello será demandado. Las denuncias a las que ha tenido acceso esta redacción proceden de un único despacho de abogados, con sede en A Coruña. La cuantía que se reclama no excede los 900 euros, por lo que un resultado adverso para sus intereses, en caso de ir a jucio, no generaría el cargo de costas procesales.

Distintas cadenas
El primer episodio que salió a la luz es el de la cafetería A Perla, que abre sus puertas en la calle Ramón y Cajal. Su propietaria, Marián García, pagará casi 900 euros por ver dos capítulos de la serie norteamericana Castle, que emite Cuatro, y escuchar en su negocio el canal musical de Los 40 Principales. Las inspecciones, claro, no acaban ahí. Muy al contrario, recorren el elenco entero de la oferta televisiva y delatan los gustos catódicos del afectado. Así, una segunda hostelera, que prefiere no revelar su nombre, ha decidido suscribir el contrato con la sociedad de autores y satisfacer su tarifa. En su caso, la organización acreditó que la tabernera había sintonizado el concurso Ahora caigo, de Antena 3, y el magazine Corazón, corazón, de TVE 1. Sus fondos musicales y su cabecera, advierte la entidad, están bajo su protección.

La Voz de Galicia

Tratan de impugnar el pliego de condiciones de la piscina de Padrón.

Los trabajadores de la anterior adjudicataria reclaman la subrogación para la nueva etapa.

Las once personas que trabajaban en la piscina municipal cubierta de Padrón hasta su cierre en junio de 2014 presentaron ayer un escrito en el Concello para impugnar el pliego de cláusulas administrativas que el gobierno local aprobó para regir el nuevo contrato de gestión del servicio público, en la modalidad de concesión administrativa, y cuyo plazo de presentación de ofertas finalizó ayer.

La principal alegación que hacen los reclamantes es que ese pliego no recoge que, de producirse una nueva concesionaria del servicio, los empleados, previa acreditación de que la actividad se ha reanudado por la misma o diferente empresa, «deben ser vinculados a la nueva adjudicataria». Así, de acuerdo con los afectados, la «subrogación del personal del adjudicatario saliente por parte del entrante es obligatorio aun en el caso de que en el pliego de cláusulas no se mencione», como es en este caso. De acuerdo con su alegación, el pliego «obvia lo establecido en el convenio de aplicación a toda empresa que pretenda optar a la indicada concesión administrativa», el referido al convenio colectivo de Instalaciones Deportivas y Gimnasios de Galicia.

Por ello, los trabajadores consideran que el documento debe ser modificado e incluir lo establecido en la norma sectorial reguladora de la actividad, en los términos de que «la nueva adjudicataria del servicio deberá subrogarse para con las relaciones laborales de la anterior adjudicataria del servicio, al no desaparecer el carácter vinculante de subrogación».

Los reclamantes aseguran que el Concello de Padrón estaba al corriente de lo que establece dicho convenio colectivo, porque así se lo informaron en las distintas reuniones mantenidas, pero hizo caso omiso y de ahí que el pliego de cláusulas no recoja la relación de personal a subrogar.

La Voz de Galicia

«Al ejercer en Medicina de Familia disfrutas de todas las especialidades».

mepa

El trabajo sobre un diagnóstico de vesícula de porcelana, una enfermedad rara, en una paciente de 72 años del centro de salud de Padrón, le valió a la médica ourensana Sandra Yáñez el premio a la mejor de investigación, en una reunión de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), celebrada en Santander, donde compitió con otras 36 comunicaciones. En este estudio colaboró con ella Manuel Portela, también médico en Padrón.

«Se llama vesícula de porcelana porque la pared de la vesícula se calcifica y presenta una imagen muy característica. Varios estudios asocian esta enfermedad al cáncer de vesícula, muy infrecuente, aunque otros lo ponen un poco en duda. Su tratamiento suele ser quirúrgico; pero esta señora tenía un tumor, con metástasis, y otros problemas, y no se pudo operar», explica.

La paciente había acudido a una consulta habitual: «Le correspondía hacer una analítica, y nos comentó además unas molestias gástricas inespecíficas. Los resultados de la analítica estaban un poco alterados, y al día siguiente la citamos para realizarle una ecografía, en la que vimos la vesícula de porcelana. En atención primaria se hacen ecografías para ayudar a derivar correctamente pacientes al hospital, o solucionar problemas sin tener que derivar al hospital. Esta vez la derivamos al hospital, que confirmó el diagnóstico», indica.

Es el único caso de este mal que ha visto, señala Sandra, que realiza el primer año de especialización en Medicina de Familia. Comenzó en junio. Estuvo en Padrón hasta agosto. Después rotó por los servicios de Dermatología y Radiología, y desde hace 5 meses en el de Medicina Interna del CHUS. Es así, explica, porque «la formación de la especialidad de Medicina de Familia dura 4 años. En los tres primeros se pasan 2 o 3 meses en el centro de salud, y el resto del año son rotaciones hospitalarias. El cuarto año ya solo estamos en el centro de salud y en las ambulancias del 061. Además, hacemos cada mes 4 guardias en urgencias del Hospital Clínico y una en el PAC; excepto el último año, que son en la zona de críticos».

Sandra asegura que deseaba hacer la especialidad de Medicina de Familia: «Estoy encantada, no puedo estar más contenta», dice. Al preguntarle si se la aconsejaría a quienes aprobaron la última convocatoria del Mir, y que los últimos días están en el proceso de elección de plaza, responde sin dudarlo: «Por supuesto. Es una especialidad muy completa. Al ejercer en Medicina de Familia disfrutas de todas las especialidades y puedes llegar lo lejos que tú quieras en cada patología. Además, ves desde niños hasta ancianos; vas a domicilios; y hay salidas laborales en urgencias, en ambulancias o en centros de salud».

Su experiencia en consultas de atención primaria le sirvió para «manejar mucha patología crónica, como diabetes, hipertensión, o insuficiencias cardíacas y renales. Pero también se diagnostica todos los días. Se ve lo más habitual. Lo más raro también llega, porque todo paciente tiene asignado un médico de familia. Aunque casos como esta vesícula de porcelana no son habituales».

En Santander, Sandra tuvo que defender oralmente, en 10 minutos, el trabajo premiado: «Había estado en otros congresos, pero era la primera vez que defendía una comunicación así. Al principio estaba un poco nerviosa, pero después resultó muy bien».

Sandra Yáñez. Se licenció en la Facultade de Medicina de la USC en el 2014. En junio inició la especialidad de Medicina de Familia, en el centro de salud de Padrón y en el CHUS.

Vesícula de porcelana. Es una enfermedad rara, más frecuente en mujeres, y se asocia a cáncer de vesícula.

La Voz de Galicia