Reclaman un local de ensayo apropiado para la Banda de Música Municipal de Padrón.

El actual es insuficiente para sus necesidades.

El Concello de Padrón tiene aprobada una moción del grupo independiente para «dotar dun local de ensaio con accesibilidade e funcionalidade á Banda de Música Municipal», para que disponga de la «suficiente capacidade para poder ensaiar nas mellores condicións posibles». Lo mismo se pide en la moción para la Asociación Cultural O Pedrón, para dotarla de un local que «reúna as condicións axeitadas de ensaio e onde se poidan impartir clases aos seus integrantes».

La Banda de Música Municipal, las asociaciones O Pedrón y Rosalía de Castro comparten el mismo lugar de ensayo, el edificio que está pegado a la iglesia parroquial, en el que también se ubica la sede de la Escuela Municipal de Música. La Banda ya manifestó tiempo atrás que ese local era insuficiente para sus necesidades de ensayo, sin contar las dificultades de acceso al mismo, a través de un buen número de escaleras, por las que deben subir y bajar los instrumentos, algunos de ellos grandes.

En cuanto a la Asociación Folclórica y Cultural O Pedrón, que acaba de cumplir 25 años de vida, hace tiempo que busca un nuevo local de ensayo. Uno de los nuevos locales propuestos para los ensayos es la segunda planta del edificio de Servicios Sociales que, además, cuenta con ascensor. En la misma propuesta se acordó que el Concello no recorte actuaciones en actos oficiales a la agrupación O Pedrón ni a la Banda de Música, sino que las mantenga e incremente.

A mayores, se pide que el Ayuntamiento asuma los gastos de la Escuela Municipal de Música, como «apoio e promoción da cultura musical».

La Voz de Galicia

Una padronesa rompe el tobillo al meterlo en un bache en San Roque.

Marisa Castelao está indignada y presentará una reclamación en el Ayuntamiento.

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Uno de los múltiples baches de la ciudad de Santiago llevó a una vecina de Extramundi, en Padrón, al hospital. Marisa Castelao Silva, de 55 años, iba «toda animada» el domingo por la tarde a la feria del Libro Antiguo de Compostela, pero acabó en el Hospital Clínico después de doblar un pie en un bache de la calle San Roque. La mujer cruzaba un paso de peatón cuando, sin darse cuenta, metió el zapato en el agujero, dobló el pie y ya notó «un golpe forte». No llegó a caer al suelo pero, como resultado, tiene una rotura de un hueso en el pie izquierdo, según el informe médico.

Con la pierna en alto, Marisa Castelao explicó ayer que «a fochanca era moi grande; se chega a pasar a unha persoa maior, mátase». Tiene previsto presentar una reclamación en el Concello de Santiago, pero también quiere hacerlo público «para que tomen medidas e non volva a pasar. O meu xa non ten volta atrás, pero que non lle pase a ninguén máis», dice.

Después de ocurrirle el incidente, la vecina de Padrón fue a un bar para poner hielo en el pie, antes de ir al hospital. Sacó el zapato, pero ya no fue capaz a volver a ponerlo, con el dolor, explica. «Non hai dereito a que pase isto por estar unha rúa en mal estado; mellor dito por estar as rúas como están», señalaba ayer la afectada, muy indignada por lo sucedido hasta el punto de que aseguró que «xa se está vendo que pagas impostos para mantelos a eles», en alusión a los gobernantes.

Marisa Castelao opina que la ciudad de Santiago «dá pena» y más cuando recibe a tantos peregrinos y turistas que, en su opinión, deben pensar que «está esquecida da man de Deus». En este sentido, añade que «tanta xente como ten Santiago e está todo desfeito, tanto ten que vaias en coche ou a pe».

Relata que, con el vehículo, «pasas por algunha fochanca na que xa case che queda o coche alí» y ahora, además, a pie, «onde menos te esperas, caes». Ella necesitará, al menos, seis semanas de recuperación y sin poder apoyar el pie porque, cuenta, «se o fago vexo as estrelas coa dor». Dentro de diez días tendrá que volver al hospital para cambiar la férula por el yeso definitivo.

«Agora xa está, o meu que cure ben e que non lle volva a pasar a ninguén», dice esta mujer, que pasa «a ser dependiente» y más en su casa de Extramundi, en la que, según afirma, tiene escaleras por todos los lados. La vecina de Padrón presentará la reclamación en el Concello, pero sospecha que «non van facer nada».

La Voz de Galicia

El nuevo gobierno de Pontecesures coloca al Ulla en el foco de sus políticas.

Trasladan al delegado de la Xunta en Pontevedra sus demandas más urgentes.

El delegado de la Xunta en Pontevedra, José Manuel Cores Tourís, se reunió esta mañana con el nuevo gobierno de Pontecesures para conocer sus planes y reivindicaciones. Saneamiento, regeneración de la zona portuaria y todo lo relacionado con el Ulla, “o pulmón da vila” según el nuevo regidor, fueron los asuntos centrales del encuentro.

La Voz de Galicia

Protección Civil acusa el descenso de voluntarios en los concellos pequeños.

Solo en Vilagarcía y Valga trabajan codo con codo con servicios profesionales.

El movimiento de Protección Civil en Galicia vivió su eclosión en los años noventa. En casi todos los municipios surgieron asociaciones y agrupaciones de voluntarios que, vestidos con su característico uniforme naranja, empezaron a prodigarse en los escenarios más variopintos; desde accidentes de tráfico a incendios, pasando por procesiones y carreras populares.

Veinte años después, las agrupaciones resisten a la caída de voluntarios y de las líneas de financiación, pero ha habido bajas. La semana pasada, el Concello de A Illa aprobaba en pleno la disolución de su agrupación de Protección Civil, después de quince años sin actividad, y la de Sanxenxo, que en su día fuera un referente en Galicia, ya no funciona como tal. En otras, como las de Cambados y Vilanova aguantan, pero con muchos menos efectivos que en los buenos tiempos. Los primeros con quince y los segundos con seis voluntarios, no llegan para atender todos los frentes que se le presentan de modo que a los Bombeiros do Salnés les aumenta el trabajo.

Algunos resisten bien

La crisis de voluntarios no afecta a todos por igual. En Meis, Ribadumia y Catoira van capeando el temporal aunque no todos los voluntarios están operativos al cien por cien. «

Hai que mimalos, hai que coidalos. A administración debería implicarse máis»,

Señala el responsable del servicio en Valga, José Manuel Otero señala el responsable del servicio en Valga, José Manuel Otero Caamaño.

En Protección Civil no se cobra pero hay otros alicientes. La mayoría entran en la agrupación para formarse porque pueden acceder a cursos gratuitos en numerosas materias, homologados por la Academia Galega de Seguridade, que sirven para hacer currículo a la hora de optar después a un puesto de trabajo. De hecho son muchos los militares, bomberos, guardias civiles, policías y técnicos de ambulancias que formaron parte del movimiento voluntario antes de poder vivir de este trabajo.

Frente a este modelo, los concellos que pueden permitírselo están apostando por servicios profesionales, con personal en nómina. En Vilagarcía han logrado conciliar los dos modelos, lo que permite dar cobertura las 24 horas del día durante los siete días de la semana. Los 53 voluntarios complementan el dispositivo que forman las catorce personas con sueldo que están en la sede.

Pero esta alianza no siempre es fácil. En O Grove bajan las aguas revueltas porque Protección Civil y el Concello no acaban de entenderse. El alcalde José Antonio Cacabelos apuesta por un servicio profesional de emergencias, actualmente cubierto por un docena de personas, y, mientras, la asociación que dirige Víctor Otero ni asoma por la base.

«Nós non temos ningún conflito, seguimos esperando a que nos chamen desde o Concello», señala el presidente. Y así, los voluntarios suman ya cinco meses sin participar en ninguna intervención.

La financiación

Los operarios de atención a emergencias, con sueldo y voluntarios, llevan años conviviendo bajo distintos modelos. Los Grumires dieron paso a los GES (grupos de emergencias supramunicipales) y en los municipios más grandes surgen a partir del 2008 los grupos municipales de emerxencias.

En esta sopa de letras son la Xunta y los concellos los que corren con el grueso de los gastos, aunque también hay aportaciones de la Diputación y de socios a título particular en el caso de las agrupaciones.

Los criterios de reparto de los fondos públicos para los servicios de emergencias no son del gusto de todos, y ahí surgen los problemas, porque municipios pequeños, donde solo hay cuerpos de voluntarios, se quejan de que se quedan desatendidos por la Administración en favor de los núcleos más grandes. «¿Cómo vamos a arreglarnos con 1.800 euros que nos da la Xunta?», se lamenta el presidente de Protección Civil de Pontecesures, Agapito Sánchez.

53

Vilagarcía

Los voluntarios complementan los dispositivos que cubren catorce asalariados

15

Cambados

En esta agrupación hay tres mujeres. Ellas son minoría en todas las agrupaciones

60

O Grove

La asociación llegó a tener 126 socios y era un ejemplo a seguir en la provincia

50

Valga

En este concello hay un GES, en el que comparten tareas profesionales y voluntarios
De cuando se vigilaba la playa con una silla y un botiquín y había que poner ladrillos para construir la sede

En dos décadas han cambiado mucho las cosas en las sedes de Protección Civil, para bien en la mayoría de los casos. Las agrupaciones cuentan ahora con personal más preparado y con más medios. En los inicios había muchas ganas y voluntad pero escasa capacitación. «Todos tivemos que aprender», señala el responsable de Protección Civil de Valga, y aprendieron. Caamaño aún recuerda los primeros tiempos, cuando no había nada y hubo que echar mano de los albañiles, carpinteros y fontaneros que había en la agrupación para poder levantar su actual sede. Y el material se limitaba a unos cuantos uniformes y un vehículo para desplazarse de un lugar a otro. Esta estampa ha cambiado en todas partes. De aquella Protección Civil de Vilagarcía que comenzó en 1994 solo quedan el presidente y pocos más. Francisco Javier Guillán Busto recuerda con humor aquellas guardias como vigilante de la playa a las que acudía con el botiquín, la sombrilla y silla en mano. «No había ni boyas para señalizar la playa». Hoy, el grupo de emerxencias, en el que está integrado Protección Civil dispone de cuatro todo-terreno, tres camiones de extinción de incendios y excarcelación, dos ambulancias, tres zódiacs y equipamiento.

De las 220 agrupaciones que hay actualmente en Galicia, en Arousa hay nueve: Vilagarcía, Cambados, Vilanova, Ribadumia, Meis, Catoira, Valga, Pontecesures y O Grove. Y esta última, pese a los problemas que tiene actualmente con el Ayuntamiento, «non vai desaparecer a menos que os socios queiran», afirma su presidente. Meaño y A Illa son los dos únicos municipios que carecen de este servicio.

La Voz de Galicia