Los productores de pimientos de Herbón ultiman la cosecha.

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Antonio Martínez muestra los pimientos que apañó ayer.

Empezamos en mayo la campaña de producción de pimientos de Herbón en los invernaderos de la marca Evangelina y Gómez y, a quince días de que concluya la comercialización con la etiqueta de la Denominación de Origen Protegida (DOP), a la que está adscrita esta explotación, ayer los productores padroneses de esta firma seguían recolectando pimientos en las instalaciones a cubierto en las que todavía no arrancaron las plantas para dar paso a otros cultivos como lechuga.

Los cultivadores de esta marca aún apañan pimientos tres o cuatro días por semana, unos 50 kilos diarios, explica uno de ellos, Antonio Martínez. No tiene queja de la campaña: fue «boa» en cantidad (llevan envasadas unas 11.000 bolsas con la DOP) y en calidad y, sobre todo, en su caso notaron que «houbo moita demanda» de pimientos de Herbón. Incluso en los picos de más cantidad, en la firma Evangelina y Gómez «démolos pementos vendido nos nosos mercados de sempre», en la comarca de Santiago, cuenta Antonio Martínez. Ahora, a mediados de octubre, la demanda empieza a «floxear un pouco», pero recuperará tan pronto en el mercado empiece a escasear el producto, una vez que muchos cultivadores ya están acabando la producción de este año, según explica este vecino de Herbón. En su caso, tienen previsto producir pimientos hasta diciembre.

Cantidad y calidad y, además, la marca Evangelina y Gómez no tiene queja del precio al que se vendieron este año los pimientos de modo que Antonio Martínez asegura que «se aguantou o prezo». A la par que recolectan en los invernaderos que aún tienen plantas (al aire libre ya tienen todo arrancado), esta firma ya hizo los viveros de plantas para cubierto de la próxima campaña y tiene plantados invernaderos con lechuga, coliflor y repollo. También tienen que cubrir los invernaderos rotos con plásticos nuevos y hacerlo antes de diciembre, mes en el que esta explotación dejará descansar la tierra y aprovechará para desinfectarla, antes de iniciar el proceso para una nueva campaña.

Y, quizás, en ese mes haya descanso para estos productores.

La Voz de Galicia

Rompen los cristales de la sede del PP de Pontecesures.

El candidato popular ha presentado la correspondiente denuncia en la Guardia Civil.

Los cristales de la sede del PP de Pontecesures amanecieron hoy rotos. Durante la noche, personas sin identificar lanzaron contra ellos objetos y destrozaron una ventana. El candidato popular, Juan Manuel Vidal Seage, ha denunciado esta misma mañana ante la Guardia Civil este ataque. En la denuncia ha hecho constar, “por se puidera existir unha relación”, el hecho de que ayer la localidad cesureña amaneciese “inundada de octavillas nas que se me relaciona cunha empresa que se debe cartos aos seus traballadores, un conflito no que en ningún caso teño nada que ver”. Seage considera que esta sucesión de acontecimientos indica que “hai xente que está moi nerviosa”. Además de condenar una forma de actuar “que parecía xa superada, porque é a forma de actuar doutros tempos”, Seage mostró su confianza en que las últimas horas de la campaña discurran sin nuevos problemas.

La Voz de Galicia

Beatriz Longo Piñeiro, cesureña: «Nos silban al entrar en las fábricas».

Dos ingenieras ambientales nos cuentan sus aventuras durante su jornada laboral

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Luz -izq- y Beatriz sorprenden diariamente a clientes y encargados de negocios industriales.

Una joven alta, morena y guapa entra en una fábrica llena de hombres. Junto a ella camina una rubia de su misma edad y atractivo físico. Los trabajadores de la empresa empiezan a silbarles y a ofrecerles ayuda para subir las escaleras que conducen a las oficinas de la planta superior, donde se encuentra el responsable. Cuando entran en ellas, les espera el encargado. Querían exponerle el ahorro que supondría la sustitución del sistema eléctrico actual por uno con bombillas led. Son dos ingenieras -Luz Lavía Buceta, licenciada superior de Montes, y Beatriz Longo Piñeiro, de Forestais; ambas estudiaron en Pontevedra- que acaban de poner en marcha su propia empresa, E-natura Ingeniería.

Tras la acogida de los trabajadores de la planta, el jefe las recibe casi entre risas. Hacen acopio de la profesionalidad que las avala y le explican su objetivo. «Vale, hacedlo si queréis», les dice. «¿Si queremos?», se preguntan sin salir de su asombro.

A pesar de contar con tan solo 28 años de edad, Luz, pontevedresa, tiene ya un importante bagaje en mundos de hombres. Hace unos años fue jefa de una brigada forestal durante una campaña de incendios. Tenía cuatro hombres a su cargo que no se lo pusieron fácil. «Yo les decía que tenían que hacer algo, y veía como los cuatro iban justo en dirección contraria», cuenta. Se lo toma con humor, porque es consciente de que hay cosas que requieren de cierto tiempo. «Ahora, si tengo que silbarle a alguien, le silbo, advierto», bromea.

«Cuando vamos a presentarnos hay mucho macho español», reconoce, e incluso en alguna ocasión fue al revés: la primera vez que fueron a hacer una medición a una finca privada les recibió una mujer mayor que no entendía cómo «sendo unhas nenas», eran ingenieras. Su sorpresa fue mayúscula cuando las vio cargar con los instrumentos de topografía. Lo curioso es que la nieta de la mujer había sido compañera suya de facultad.

También ríe cuando admite cómo tanto ella como Beatriz, de Pontecesures, eligen su vestuario en función del día que tengan por delante. Igual que todo el mundo, solo que en su caso depende del número de silbidos que vayan a recibir. «Si vamos a ir a alguna fábrica o a alguna obra, nos ponemos unos vaqueros y una americana, nada muy femenino; si sabemos que vamos a estar en la oficina, nos arreglamos un poco más o nos ponemos una falda, sobre todo ahora en verano, cuando el calor es insoportable», asegura. «¿Te puedes creer que yo, hasta ahora, no tenía ninguna americana?», pregunta Luz, divertida.

Después de un año de experiencias varias están más acostumbradas a las caras de clientela y encargados cada vez que entran en una ferretería o un almacén industrial para ir a comprar bombillas u otras herramientas. «Si lo piensas fríamente, lo cierto es que no pegamos nada allí», confiesa Bea. Lo único a lo que no terminan de acostumbrarse -y difícilmente lo harán- es a otras estrategias: «A veces nos piden un estudio, lo rechazan y se lo dan a un electricista hombre, por detrás, para que lo haga. Nos damos cuenta pero, ¿qué vas a decirle?», lamenta Luz.

Una señora, con cuya nieta estudiaron, dudaba de que fuesen ingenieras.

La Voz de Galicia

Sabariz critica al gobierno por los pasos elevados en calles del centro de Pontecesures.

El edil pontecesureño, Luis Sabariz critica la decisión de elevar los pasos de peatones de las principales calles del centro de la localidad sin hacer consulta alguna a comerciantes u otros colectivos, e incluso sin el consenso de los grupos de la oposición.

Recuerda que hace unos días, el edil de Obras, Ángel Souto Cordo anunció que estaba prevista la elevación de los pasos de peatones en la calle de Portorraxoi (1), en la calle de San Lois (2) y en la calle de Sagasta (1).

Sabariz, además de criticar esta decisión del gobierno local, considera que “los datos de siniestralidad que existen en estas vías desaconsejan colocar estos pasos elevados”.

Admite que es cierto que en horario nocturno, muchos vehículos superan la velocidad de 30 kilómetros por hora establecido para esas vías “pero antes de colocar los badenes tan molestos y de gastar aproximadamente 20.000 euros en la obra, pueden adoptarse otro tipo de medidas como es la del convenio con la DGT para la utilización del radar en el centro de la villa por períodos determinados”.

Entiende Sabariz que, de este modo, “se comprobarían las velocidades diurnas y nocturnas y se podría aprovechar la medida para realizar una campaña divulgativa y disuasoria sobre los excesos de velocidad y las sanciones que acarrean”.

El edil no adscrito considera que en estos momentos no se pueden gastar 20.000 euros “a la ligera”, sin barajar otro tipo de alternativas mucho más económicas o gratuitas, con los mismos efectos correctivos.

Agrega que los vecinos de Pontecesures, sobre todo los que residen en esas calles, y los titulares de comercios y sus clientes, “van a tener que pasar diariamente por los pasos elevados con sus vehículos con las molestias consiguientes”,

Por lo expuesto, Sabariz insta al gobierno local a que convoque de inmediato a todos los miembros de la Corporación y al colectivo de comerciantes para decidir sobre este asunto. Sabariz recuerda la conveniencia de escuchar a los afectados “porque aún estamos a tiempo de adoptar una solución que cuente con el consenso de todos los afectados.

Faro de Vigo