El cesureño Elisardo Temperán presentó un libro de poemas de Mª Jesús Reboredo en el Araguaney.

El canciller del Arzobispado, Elisardo Temperán, presentó en el salón del Araguaney el libro de Mª Jesús Reboredo “20 poemas solidarios”. Julián Barri es el autor del prólogo de la obra, cuyos beneficios económicos irán a parar íntegramente a Cáritas Diocesanas. Los poemas van acompañados de una serie de acuarelas de la poetisa.

LA VOZ DE GALICIA, 22/03/13

El escritor Míguel Ángel Alonso visita mañana a los alumnos del colegio cesureño.

El escritor Miguel Ángel Alonso estará mañana en el colegio de Pontecesures para charlar con los alumnos e introducirlos en un mundo de imágenes, poemas, música y mucha imaginación a través de su última publicación infantil, “O cullarapo Croque”, un libro que recoge los versos que le recitaba a Croque su madre cuando todavía era un renacuajo.
A través de esta obra, Alonso trabaja con los niños la relación de la poesía con la música, la importancia de conservar el idioma gallego, y de fomentar valores como el respeto a los demás, el amor, el rechazo de la violencia y la creatividad. Se trata, en definitiva, de una publicación que trata a los pequeños como lo que son, seres inteligentes.

DIARIO DE AROUSA, 27/02/13

Una cubana rastrea en Pontecesures sus raíces gallegas.

Lourdes (a la izquierda) con sus hermanos y su madre, fallecida recientemente. Ella y sus hermanos son la tercera generación nacida ya en Cuba y descendientes del emigrante Ramón Otero Miguéns. Abajo, Lourdes con su abuelo Anselmo, uno de los diez hijos del cesureño que a finales del siglo XIX se instaló en Regla, cerca del puerto de La Habana. Lourdes quiere plasmar la historia de su familia en un libro.

Lourdes María Serra Outes es cubana. Se le nota hasta en la forma de escribir, con esos requiebros caribeños que asaltan sus letras. Lourdes María Serra Outes es cubana, decíamos. Tiene 57 años, dos hijos y, de momento, ningún nieto. Lourdes es, también, licenciada en Cibernética Económica por la Universidad del Berlín del Este, es periodista jubilada y una amante de la historia. Quizás por eso hace diez años se embarcó en la aventura de reconstruir la historia de su familia. Y ese viaje la ha traído, aunque solo sea vía Internet, hasta Galicia. En concreto, a Pontecesures.

Mi bisabuelo, Ramón Otero Miguéns, nació el 10 de julio de 1850 en San Xulián de Requeixo, Pontevedra, Galicia», nos cuenta en un correo electrónico. Aquel hombre, como tantos de la época, se decidió un día a hacer las Américas, y embarcó con destino a Cuba. «Según contaba la familia, se dedicaba al giro de los barcos, y es por eso que se asienta en Regla, cerca de los astilleros del puerto de La Habana», relata su bisnieta. Su compañero de viaje y de negocio fue Narciso Roselló. De este hombre «no hemos podido conseguir datos», confiesa Lourdes. Y eso que lleva desde el 2000 buceando en los recuerdos de su familia, estudiando los legajos hallados en su casa, y contactando con todas aquellas fuentes que podrían tener algún dato que ofrecerle. No le ha costado demasiado trabajo a Lourdes recapitular la historia de su familia desde los tiempos de su bisabuelo. Este se casó en el año 1876 con Juana Linares Villanueva y juntos tuvieron diez hijos. Y a partir de ahí la familia siguió creciendo, con alguna rama en Estados Unidos, a donde emigró la tía abuela Angelita. «En estos momentos estoy haciendo la investigación sobre los descendientes de Ramón Otero Miguéns que no viven en Cuba, pero según cálculos estimados pueden ser alrededor de cincuenta».

Si la reconstrucción de la vida de la familia en suelo cubano ha sido relativamente sencilla, explica Lourdes, ha sido por que «mi familia siempre fue muy unida». Su madre, Margarita Otero, le ayudó mucho a ir encajando las piezas del pasado hasta el momento de su muerte, hace unos meses. Ahora, Lourdes sigue con su trabajo apoyada por su padre y echando mano de la memoria de sus tíos de más edad. «Están muy viejitos, 90, 89 y 84 años, pero con dulzura intentaré que vayan recordando algunas cosas», explica. Además, Anselmo Catalino Otero, el abuelo de nuestra periodista, tenía también alma de cronista de su tiempo, y recogió en un libro los hechos más destacados de la vida de su familia. «Fueron buenos cronistas de su época y reflejaron muchos datos de interés que me han servido para la investigación», señala su agradecida nieta.

Pero escarbar en la historia que discurrió antes de que la familia se anclase en Cuba está resultando mucho más difícil. «Gracias a Monseñor Salvador Domato Búa, director del Archivo Histórico Diocesano de Santiago de Compostela», supo Lourdes que los padres de su bisabuelo eran Ramón Otero Álvarez y Josefa Miguens Cajaravilla, de San Xulián. A través de la Sociedad Gallega en La Habana, a la que pertenece su familia, ha intentado indagar Lourdes sobre la antigua Sociedad Cesureña, que ya no existe. «Después de 1959 muchas sociedades se agruparon y se perdieron muchos documentos», relata. Sus indagaciones la han llevado también al Arquivo da Emigración Galega, pero tampoco allí ha obtenido resultados.

Hace unos meses, Lourdes leyó en La Voz de Galicia un reportaje sobre la bandera regalada a Pontecesures, en 1912, por los emigrantes cubanos. Allí se mencionaba un nombre, el de José Llerena (el hombre que había cruzado el Atlántico con la enseña), con el que se había topado en sus investigaciones previas. Eso ha renovado sus expectativas y ha iniciado un trabajo de búsqueda de información sobre sus antepasados en la provincia de Pontevedra. Ojalá los encuentre.

LA VOZ DE GALICIA, 16/11/12

El legado de Maside.

El libro de actas del Instituto Santa Irene, el primero que hubo en Vigo e inauguró el rey Alfonso XIII, guarda la historia del centro y sus protagonistas, tan vinculados a la ciudad. Cuenta la trayectoria viguesa de Consuelo Burell, hija de un ministro monárquico, la profesora que inició a Carmen Laforet en la literatura, catedrática en Santa Irene desde 1942 a 1961 y amiga del olimpo de los literatos de la época: Castroviejo, Cunqueiro, Celso Emilio, González Alegre. O por mencionar a otra docente, de Carmen Ambroj, la profesora que puso firmes y enseñó a varias promociones de vigueses.

Refiere también, en pocas líneas, el drama de Carlos Maside García (Pontecesures, 1897-Santiago, 1958), profesor encargado de dibujo entre 1937 y 1939. Del que dice textualmente: “en virtud del expediente de depuración queda separado definitivamente del servicio y es baja en el escalafón”. El cese se produce el 16 de agosto de 1939.

Con esta decisión, en el periodo más duro de posguerra, el pintor se queda en la calle y sin más recursos que su nombre maldito o sospechoso para el bando vencedor.

Carlos Maside era galleguista y una persona muy conocida en la ciudad. En la primera mitad de los años veinte había sido una de las estrellas artísticas de FARO DE VIGO, y después de “El Pueblo Gallego”. En las páginas del decano quedan espléndidas muestras de su arte e ingenio, y de variado género. Desde los apuntes de las sesiones municipales, al estilo de la prensa americana de comienzos de siglo, a viñetas o dibujos humorísticos, pero sobre todo sus espléndidas caricaturas de personalidades e intelectuales.

Por estos años, este periódico tuvo tres dibujantes excelsos: Castelao, que pintó como nadie en sus “Cousas da vida” al gallego del rural, Federico Rivas, el vigués encumbrado en la vida artística madrileña, que describió en sus geniales viñetas los usos y costumbres de la gente bien y los snobs, y Maside, que con una maestría inmensa caricaturizó a los personajes de la cultura.

Cuenta Paco del Riego que, recién llegado a Vigo, para distanciarse del peligro que corría en Santiago, en 1939 (Maside haría el camino inverso), almorzaba de vez en cuando con Maside, en un local barato. Eran tiempos de penurias y tristezas. Y se consolaban mutuamente.

Ahora el nombre de Carlos Maside anda en boca de todos por el desencuentro entre los herederos del pintor y el Ayuntamiento de Vigo. De hecho, la familia del artista ha empaquetado los 21 cuadros que en 1968 habían depositado sus albaceas en el Museo de Castrelos, y se los han llevado a Pontevedra, al Museo Provincial.

Parece que no es el caso de los herederos de Quiñones de León y de García Barbón que, en un momento dado, quisieron dar marcha atrás a la historia, y reclamaron al Ayuntamiento de Vigo que les devolviera las donaciones de sus antepasados. Ni más ni menos, el Pazo de Castrelos, y la Escuela de Artes y Oficios de la calle que lleva el nombre del donante. No. No es el caso.

Los cuadros de Maside, que lucían en los últimos tiempos en la Pinacoteca Municipal Fernández del Riego, no habían sido donados al Ayuntamiento de Vigo, sino que figuraban en depósito desde hace más de cuatro décadas. Aunque no se hayan visto reflejados en todo su valor hasta que se sacaron a exposición en la pinacoteca del Casco Vello , quizá debido al aparentemente insuficiente aprecio que se advierte en Vigo por el patrimonio pictórico -impresionante el de autoría gallega, si se añade el de titularidad de Caixanova-, o por su alto volumen y no poder discernir entre lo que es excelente y lo que es menos.

No es cuestión de entrar en la guerra política que libran el Ayuntamiento de Vigo y la Diputación de Pontevedra. Lo es centrarnos en lo que acontece y tratar de hallar una solución justa a un problema que atañe a los vigueses y a cuantos aprecian el arte gallego.

Estos son los hechos. La familia de Maside quiere vender sus cuadros, y pide una cantidad que, al parecer, el Ayuntamiento de Vigo no puede asumir. Por las cifras que manejan unos y otros, es evidente que los herederos quieren cobrar con precios de ahora lo que se depositó hace 44 años. Aseguran que, en su reacción de llevarse los cuadros a Pontevedra, no existe ningún preacuerdo con el organismo provincial. Su actitud es un desahogo y la respuesta al enfado que les provoca el comportamiento del Concello de Vigo. Dejémoslo aquí, y concluyamos.

En el supuesto de que la Diputación tenga la intención de adquirir los cuadros, que sería dar una solución al primer problema, de que pasen a dominio público, no conlleva que deban quedarse en Pontevedra y exhibirse en las salas del Provincial. Como ocurre con el patrimonio de otros grandes museos -el Prado-, parte de las obras podían darse en préstamo.

¿Por qué no ceder, entonces, a Vigo, algunas de las piezas de Maside que hasta ahora se exhibían la Pinacoteca, y que el resto quede para exposición en Pontevedra? No es necesario exponer el lote completo, y a la postre, Vigo es tan parte del ámbito territorial de la Diputación de Pontevedra como la capital.

Sería, tal vez, la solución apropiada, que satisfaría a las partes implicadas en el conflicto. Y posiblemente la que más le gustaría a Carlos Maside, que se sintió vigués y en Vigo realizó lo mejor de su producción.

Ceferino de Blas

FARO DE VIGO, 29/10/12

Contestación ó Sr Sabariz polo reloxio da igrexa.

Xa está ben de que vostede intente enganar á xente coa sua demagoxia e coas súas medias verdades.

Acúsanos de liarnos en canto a  titularidad do ben, coa casa comercial que instalou o reloxio, que non falamos co párroco e que non informamos sobre o coste da reparación.

Todo iso é mentira. Non temos ningún lío coa titularidade do ben xa que coma este señor dí, sí foi adquirido polo concello pero no seu día foi doado á parroquia, polo que claramente a titularidade é da igrexia. Como ben sabe o sr Sabariz o reloxo non está no inventario municipal de bens.

O problema que temos coa casa comercial (de Vigo), que instalou o reloxio, ben motivado pola deixadez do propio sr Sabariz que non se preocupou de que cando se comprou pedirlle ó comercio o libro de instruccións e o código de acceso ó equipo informático que regula o funcionamento. O que si ten claro este equipo de goberno é de non aceptar a chantaxe de que sempre que hai unha averia teña que ser a empresa de Vigo quen teña que solucionalo xa que isto dispara os custes do arranxo.

Por último segue vostede mentindo cando dí que non se falou co párroco. Sí se falou con el, e acordamos a colaboración do concello en facer todas as xestións coa empresa de Vigo para reclamarlle tanto  o código de acceso coma o libro de instruccións cousa que debería ter feito vostede xa no ano 1999 ou ben durante os máis de 10 anos que estivo no equipo de goberno.

Polo tanto esa acusación de abandono e de deixadez do equipo de goberno debería reclamarlla a ¡VOSTEDE MESMO!