Pontecesures homenajea al pintor Carlos Bóveda en el 10º aniversario de su muerte.

El Concello de Pontecesures homenajea con varios actos al pintor y escultor Carlos Bóveda en el décimo aniversario de su muerte.

Este sábado, a las 12 horas, comienzan los actos, con la inauguración de una calle peatonal que llevará su nombre. A continuación, se abrirá al público, en la Casa do Concello, una exposición con algunas de sus obras. En un principio la muestra iba a estar instalada en la calle dedicada a su persona, pero, debido a las predicciones meteorológicas decidieron llevarla a un espacio cubierto. Esta exposición estará abierta a todos los vecinos y de manera gratuita, de lunes a sábado, en horario de 9 a 13 horas.

El viernes, 11 de julio, coincidiendo en fecha con el aniversario de la muerte del artista, se celebrará en la iglesia parroquial una misa cantada, a partir de las 20 horas, en su honor.

A pesar de que el pintor y escultor Carlos Bóveda, no nació en Pontecesures, sino en Padrón, trabajó durante 15 años en la empresa más importante de la localidad “Cerámica Celta” e hizo vida y amistades en dicha vila.

Por ello y por lo referente que fue como pintor en el Concello no quieren dejar pasar la oportunidad de homenajear al artista en una fecha tan señalada.

Muy influenciado por la obra del también pintor lalinense Xosé Otero, más conocido como “Laxeiro”, Bóveda creó la mayor parte de su obra en Argentina, país en el que estuvo emigrado durante cuarenta años.

Faro de Vigo

Una cerámica hecha para resistir.

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Los herederos de Ramón Diéguez mantienen vivo en Pontecesures un proyecto empresarial y cultural que nació en 1925 y que fue apadrinado por artistas como Asorey o Castelao

 

El taller de cerámica ocupaba una pequeña nave situada en las inmediaciones de los hornos donde se cocía la cal.

Camina erguida, con el cuerpo bien envuelto en ropa para espantar el frío. Lleva la cara arrebolada por el esfuerzo: debe pesar lo suyo el ternero que trae en brazos, sabe Dios desde dónde. No se confundan, el animal no es una mascota mimada: es un tesoro. El tesoro que alimentará a la familia de la joven a la que estamos mirando. Iba camino del mercado de Santiago cuando fue convertida en una imagen de cerámica gracias a la alianza, firmada a principios del siglo veinte, por el maestro de los escultores de Cambados, Francisco Asorey, y la Cerámica Artística de Cesures, convertida poco después en la Cerámica Celta.

La empresa, con casi cien años a cuestas, mantiene un pulso tan suave que muchos pueden creer que ha desaparecido. Pero no es así. Los herederos de aquel sueño artístico, cultural e industrial que nació en 1925, mantienen vivo, aunque a ralentí, «un legado» al que se asoman nombres como el de Asorey, Castelao, Maside, Torres… El peso de esos nombres les obliga, explica Fina, una de las herederas, a dar solo pequeños pasos, a producir sobre pedido, a vender solo en aquellos lugares en los que se respeta el prestigio de la Cerámica Celta, que ahora lleva la apostilla de La Calera para evitar malos entendidos.

 

¿Confusiones?

Y es que malos entendidos, más o menos inocentes, haberlos haylos. Por un lado están todos aquellos que, por desconocimiento, confundían la Cerámica Celta con piezas heredadas de la tradición de los castros. Por otro, estaban los que intentaron apropiarse del buen nombre de la empresa sostenida por Ramón Diéguez. Cuando este murió, allá por los años sesenta, la empresa ya había iniciado su declive. Su agonía aún habría de prolongarse hasta los noventa, cuando la fábrica cerró durante unos años. Resucitó de sus cenizas, y lo hizo con el poder, las formas y los colores que tienen las cosas auténticas. Y gracias a esa fuerza que da la verdad, logró imponerse a los imitadores que habían intentado ocupar su sitio. Ahora, trabajando sin hacer ruidos, siguen los herederos de Ramón Diéguez. Manteniendo vivo un legado que, dicen, nos pertenece a todos.

La firma que se cocinó en Casa Castaño.

Eugenio Escuredo era un emprendedor nato. Vigués de nacimiento, llegó al Baixo Ulla para ponerse al frente de una fábrica de ladrillos de Campaña. Pero los ladrillos no colmaban sus inquietudes artísticas, así que en 1925 construyó un horno en O Cantillo, contrató a un artesano portugués y trazó las líneas maestras de la Cerámica Artística de Pontecesures. Cuando su proyecto apenas estaba esbozado, el industrial Escuredo conoció a un Francisco Asorey que ya había empezado a saborear las mieles del éxito. Algunas de sus esculturas más emblemáticas -A Naiciña, O Tesouro-, pasaron de la piedra a la arcilla y entraron a formar parte de la historia de la cerámica gallega.

Escuredo, orgulloso de aquellas primeras piezas y de su acabado en mate, se lanzó a venderlas por todo el mundo. Con ellas conquistó Cuba y toda aquella América llena de emigrantes. Pinchó, eso sí, en Europa, donde nadie parecía entender el encanto de una joven campesina con un ternero en brazos.

El relevo

Pero en 1926, Escuredo decidió abandonar su aventura cerámica. La historia habría terminado ahí si no fuese porque Ramón Diéguez, el propietario de las Caleras del Ulla, decidió lo contrario. Era este hombre uno de aquellos personajes lleno de ideas y energías que poblaban la pujante Pontecesures de hace cien años. Se encontraba con sus amigos en Casa Castaño, en un reservado en el que se hablaba de cultura, de política y de lo que hiciese falta. Es fácil imaginarse a Ramón Diéguez consultando con los demás tertulianos su idea: la de tomar las riendas de la empresa que había fundado Escuredo. Negoció con este el traspaso de los moldes de la Cerámica Artística y refundó la experiencia. Nacía así, en una etapa en la que se buceaba en los castros para encontrar los orígenes de Galicia, la Cerámica Celta.

Los talleres en los que se producía la cerámica se instalaron en Porto, donde funcionaban los hornos en los que se cocía la cal y en los que se fabricaba la histórica piedra «Pote», con la que en casi todas las casas se limpiaban las cocinas de hierro. Hasta aquellas dependencias viajaban con frecuencia Castelao y Maside, cuya colaboración en el diseño de piezas y decoraciones llevó a la firma a una etapa de gran esplendor. Luego llegó la guerra, y con ella, el lento ocaso de la Cerámica Celta.

La Voz de Galicia

La colaboración de los personajes más creativos de toda Galicia.

La Guerra Civil y la dictadura tuvo consecuencias desastrosas en la Cerámica Celta. Durante aquellos años oscuros, Ramón Diéguez y el que fue su mano derecha, Víctor García, permanecieron en Pontecesures. La suya fue una decisión arriesgada, ya que durante los años anteriores a la guerra ambos habían tejido firmes lazos de amistad y proximidad con algunas de las grandes figuras del mundo galeguista. Castelao, de hecho, fue uno de los grandes colaboradores de la empresa. Pero la nómina, que había arrancado ya con Asorey en la etapa de la Cerámica Artística, se completaría después con Maside, Torres, Sobrino, Acuña, Bonome o Sesto. Todos ellos visitaban Pontecesures cargados de diseños e ideas. Todos contribuyeron a crear un clima de efervescencia cultural y artística que atraería, en 1935, a Ramón María del Valle Inclán, que quiso echar un vistazo a aquel pequeño taller situado a orillas del Ulla, muy cerca de donde se encuentra ahora la fábrica de Nestlè.

Cuando estalló la guerra parecía que todo iba a irse al traste. Buena parte de los artistas que colaboraban en el diseño de las cerámicas partieron al exilio. Para sobrevivir en el nuevo contexto de opresión cultural y política, la cerámica se reorientó, no quedaba otro remedio. Y logró sobrevivir gracias a objetos de uso cotidiano, como ceniceros o jardineras. El brillo de su primera década de vida se había esfumado. Ahora, hay quien intenta resucitarlo.

La Voz de Galicia

Salvan a un burro y a un caballo en el incendio de un galpón lleno de alpacas.

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Más de cuatro horas tardaron los bomberos de Vilagarcía y voluntarios de Protección Civil de Pontecesures y Valga en extinguir un incendio declarado de madrugada en un galpón de la Rúa Calera en el que se almacenaban alpacas y que daba también cobijo a un burro. Fue alrededor de las 5:45 horas cuando se alertó del fuego en las inmediaciones de la antigua fábrica de Cerámica Celta. El resplandor de las llamas se percibía desde varios puntos de la villa, movilizándose cuatro voluntarios cesureños y otros tantos valgueses con tres vehículos. Escasos minutos después se les unieron tres bomberos del parque de Vilagarcía.
Todo hace pensar que el incendio fue provocado, ya que había dos focos en otros tantos montones de alpacas, unas almacenadas dentro del galpón y otras depositadas fuera. Los rollos de hierba ardieron por completo, obligando a los efectivos de extinción a emplearse a fondo. Fue una tarea ??moi laboriosa?, comentan los bomberos, ya que tuvieron que abrir uno a uno todos los rollos de hierba prensada para asegurarse de que no quedaban rescoldos. ??Tuvimos que airear y desmantelar todas las alpacas?, comenta también un voluntario de Pontecesures, explicando que el monte de Porto estaba relativamente cerca y había que asegurarse de que las llamas no revivían ni se extendían por la zona.

Cercado por las llamas.

Hasta las diez de la mañana se prolongaron los trabajos, que incluyeron el rescate de varios animales, como un burro que se resguardaba en el galpón. ??Cuando llegamos estaba arrinconado? por el fuego, indican las mismas fuentes de Protección Civil. También ??evacuamos a un caballo? que estaba cercado en otro cubierto próximo.
La hierba seca de las alpacas acabó totalmente quemada, desprendiendo un fortísimo olor. El incendio afectó también a las uralitas de la cubierta del galpón, que se rompieron a consecuencia de las altas temperaturas alcanzadas.

DIARIO DE AROUSA, 08/08/13

La ceramista María ??A Cuca? y el pintor Carlos Bóveda tendrán calles en la villa.

Una plaza y una calle de Pontecesures llevarán el nombre de la ceramista María ??A Cuca? y el pintor Carlos Bóveda, respectivamente. El homenaje a los dos artistas fue acordado por la Corporación en el Pleno del lunes, aunque en uno de los casos no hubo consenso entre gobierno y oposición. Fue en el de María ??A Cuca?, a la que por decisión del equipo de gobierno se le dedicará un espacio anexo al Camiño de San Xulián en el que se encuentra la ??Fonte de Zabala?, sin incluir ninguna edificación. La oposición consideraba más apropiado que se pusiera su nombre a la calle que une la Subida a Requeixo con el Camiño dos Acevedos, actualmente sin nombre y en la que se emplaza la casa restaurada en la que vivió María Magariños. Allí estaba ubicado su taller y acudían los vecinos a apreciar sus piezas de cerámica, entre ellas un belén, explica el independiente Luis Sabariz, que presentó esta enmienda a la moción del tripartito. Fue rechazada ya que ??nós temos outra forma de pensar e a decisión do goberno é que sexa ahí?, dice el teniente de alcalde Ángel Souto en referencia a la plaza junto al Camiño de San Xulián, de emplazamiento más céntrico. La oposición, finalmente, se abstuvo, saliendo adelante la propuesta del gobierno con los seis votos del tripartito. Sabariz califica de ??triste? la ??nula capacidade de diálogo do equipo de goberno nestes temas tan sensibles que afectan a familiares da ceramista?. El portavoz de ACP apunta que esa plaza no va a figurar como ??enderezo postal de niguén ao non haber casas numeradas, sendo isto moi importante para a lembranza da artista?. Añade que le parece ??máis oportuno? que el nombre elegido para el espacio público fuese María Magariños ??A Cuca?, para ??unha mellor identificación?.

En cuanto a Carlos Bóveda, artista natural de A Ponte (Padrón), dará nombre a un vial peatonal de nueva apertura que discurre en paralelo a Rosalía de Castro y comunica las calles Sagasta y Castelao. En este punto sí hubo unanimidad. A pesar de no ser natural de Pontecesures, Bóveda sí guarda relación con el municipio ya que trabajó como decorador en la empresa Cerámica Celta, por la que pasaron también otros artistas como Carlos Maside o Asorey. Pintor constumbrista, emigró a Buenos Aires en 1962 y regresó a Galicia en 2002, falleciendo dos años después.

Participación ciudadana

Otra de las cuestiones controvertidas de la sesión fue la iniciativa presentada por ACP para que, al finalizar los plenos, se permita un turno de ruegos y preguntas por parte de los vecinos. El tripartito instó a Sabariz a retirar la moción, expicando que se está elaborando ya un reglamento de participación ciudadana. Sabariz mantuvo su propuesta, que fue rechazada por el Ejecutivo. El portavoz de ACP considera que ??non se deben encorsetar? demasiado las intervenciones, sino que deben ser ??espontáneas?. De lo contrario, sostiene, la gente sería más reacia a participar.

El encargado de redactar el reglamento anunciado en el Pleno por el tripartito es el edil Ángel Souto, que indica que ??para nós é moi importante que o público poida intervir, pero con orde?. Está recopilando información en otros concellos y espera que el texto pueda estar listo para la próxima sesión, aunque todo dependerá de la ??carga de traballo que teña?.

DIARIO DE AROUSA, 28/11/12