Diego Castro es CEO en Hermanos Castro Figueira S.L., una
ferretería local de Pontecesures. Explica que, en su caso,
“permanecemos abiertos toda la cuarentena, con muchas restricciones”.
“En la primera fase del confinamiento solo le podíamos vender al sector
profesional (albañilería, fontanería, pintores); pero en esta segunda
fase, solo podemos vender a empresas de servicios esenciales”.
En este sentido, argumenta que, pese a que “las ventas no están siendo comparables a otros años por estas fechas, tenemos que abrir para servirle al sector básico que permanece abierto, nos compense o no”, ya que “son bienes de primera necesidad”. En plantilla, “mantenemos a los mismos empleados, pero reducimos a tres cuartas partes la plantilla activa en esta última fase.
Anxo Moreiras Senín en la localidad pontevedresa de Pontecesures.
Anxo Moreiras es un joven de 21 años de Pontecesures que,
hasta que comenzó el coronavirus en España, trabajaba y estudiaba en
Madrid. Asegura que “los síntomas que experimenté no fueron ni la mitad
de dañinos que los comentarios de la gente”. Al ser uno de los primeros
positivos de Galicia, donde regresó días antes de conocer los resultados
de las pruebas, los vecinos llegaron a “inventarse historias”, “que
quería contagiar y andaba por la calle”. “A veces falta empatía, todos
somos hijos o padres, y nadie decide contraer la enfermedad por voluntad
propia”.
“Yo
volví a casa de mis padres porque desde el hospital me recomendaron
permanecer aislado (por precaución), y yo en Madrid vivo en un piso
compartido con poco espacio, en el que ponía en riesgo a mis compañeros;
y, aquí en Cesures dispongo de una habitación para mí y puedo guardar
la distancia con mis padres y hermana”.
En su caso, asegura que los síntomas fueron “muy duros al principio”,
antes del tratamiento. “Cuando comencé a tener síntomas solo había 100
casos en España, y las órdenes del Gobierno eran que las pruebas solo se
realizasen a personas en contacto con contagiados o que venían de zonas
conflictivas, y no era mi caso”, indica Anxo. Lo primero que notó fue
“fatiga” y “falta de aire”. Se fue agrabando con “dolor muscular y
espalda muy agarrotada”.
“El médico dijo que eran placas, pero empeoré, tenía más fiebre y desperté de madrugada temblando, con pulsaciones muy altas”.
“Hace dos semanas que no tengo síntomas, el aislamiento dio resultado”.
Ayer salió para Madrid José Piñeiro Ares, con el fin de asistir al acto de entrega del premio especial de la Jefatura Central de Tráfico, consistente en 25.000 pesetas, correspondiente al Concurso Periodístico Nacional de la Cruzada Ocular. El acto tendrá lugar en el Ministerio de Información y Turismo.
“Sin ningún tipo de duda el mus, un juego entretenido, simpático y muy socializador…¡menos cuando pierdes!. Mi niñez, a mediados de los años sesenta, la pasé jugando en la calle al fútbol, al trompo, con el triciclo y a las canicas, que me encantaba, sobre todo el guá y el currillo”
Los grupos de la oposición del Ayuntamiento de Pontecesures criticaron el oscurantismo de la alcaldía, regida por José Piñeiro Ares, en torno al posible cambio de topónimo de Pontecesures por el de Cesures. Hace más de dos años, la alcaldía propuso cambiar el actual nombre de Pontecesures por el de Vila de San Lois de Cesures, contra lo cual se recogieron más de 900 firmas de vecinos que lograron así la paralización del expediente.
Finsa, la empresa más importante de la capital gallega, acaba de formalizar un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que tiene fecha de inicio el pasado viernes, 20 de marzo, y que se extenderá hasta el 30 de abril, una medida adoptada como consecuencia del estado de alerta que afecta a todo el país. Este procedimiento se aplica a las cuatro fábricas que tiene en Galicia, mientras que la compañía asegura a los trabajadores afectados coberturas del 90 % del salario del mes de marzo y el 85 % del de abril, a la vez que garantiza el complemento del 80 % de las pagas extra y el 100 % de las vacaciones, tal y como señaló en un comunicado que hizo llegar ayer a este periódico.
Además, establecerá una comisión de prevención específica en cada planta para aplicar y supervisar la aplicación de medidas de seguridad para las personas que tengan que trabajar. El ERTE afecta a un total de 1.600 personas en las cuatro plantas, y sobre 800 en la capital gallega, donde la maderera da trabajo a 2.130 personas, una cifra que se eleva hasta 3.400 si se habla del total del grupo. La empresa redujo ya hace días a servicios mínimos su actividad y mantiene cerrados los parques de madera debido a la crisis sanitaria del coronavirus. También quedaron canceladas visitas y viajes de los profesionales que trabajan en la empresa. Los directivos determinaron reducir la interacción de personas en los distintos centros; y también se suman esfuerzos para que se guarde la distancia de seguridad cuando hay coincidencia de personas.
Por otro lado, indicaron a EL CORREO fuentes oficiales de Finsa, se intensificaron los protocolos de limpieza y desinfección de zonas y elementos comunes. Y también se puso en práctica una secuenciación de turnos de entrada y control de acceso y permanencia en zonas comunes. “Nuestros servicios médicos en las distintas plantas están realizando un seguimiento intensivo de los protocolos implantados y están al servicio de las necesidades que pudieran surgir a cualquier persona que trabaje en nuestras instalaciones”, indican desde la compañía con sede en Santiago. Con la implantación del ERTE la compañía ha frenado su actividad. Sus plantas de producción están semiparadas, tal y como se puede observar en la imagen que acompaña esta información.