Uno de los ejemplares falleció. El que apareció en las Torres do Oeste tuvo mejor suerte gracias a un operativo en el que participaron los bomberos y protección civil.
Que los delfines se dejen ver por la ría de Arousa es algo habitual.
Lo que es del todo improbable es encontrarlos río arriba, en aguas del
Ulla. Ocurrió esta tarde en Catoira y en Pontecesures,
y no fueron los únicos. Se localizaron otros ejemplares desorientados
en las proximidades de Vilagarcía y de Boiro, uno de los cuales
falleció. En la Coordinadora para o estudo dos mamíferos mariños (Cemma)
siguieron muy de cerca este episodio, al que todavía no le encuentran
explicación. Alguna razón propició que los animales entraran en la ría,
perdieran el rumbo y cogieran caminos distintos, según explica el
portavoz Alfredo López.
A la caída del sol, algunos ejemplares
permanecían varados, a la espera de la pleamar, y otros lograron salir a
flote, aunque con destino incierto. Es el caso del delfín que apareció
en Catoira. Una mujer que estaba paseando por las proximidades de las
Torres de Oeste lo vio varado en las marismas y enseguida se puso en
marcha un dispositivo de rescate en el que participaron los Bombeiros do
Salnés, Protección Civil de Catoira y efectivos municipales. Incluso el
alcalde, Xan Castaño, se trasladó al lugar para supervisar el operativo
antes de acudir al Concello a recibir a los Reyes Magos.
Siguiendo el asesoramiento del Cemma, los bomberos se pusieron manos a la obra para mantener con vida al animal, que presentaba heridas y parecía exhausto, y trasladarlo después, en camión, a la playa fluvial, donde el delfín pudo alcanzar aguas más profundas. La operación fue un éxito pero, para sorpresa de los presentes, el cetáceo volvió río arriba, hacia Padrón, en vez de dirigirse hacia el mar. Ojalá que encuentre el buen camino.
Un exemplar de golfiño apareceu na mañá deste domingo, 5 de xaneiro, no río Ulla na altura de Pontecesures.
A aparición deste cetáceo en auga doce, a moi grande distancia da ría
de Arousa cara ao interior, chamou a atención dos veciños de
Pontecesures.
A Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA) asegurou en Twitter que está a facer un seguimento deste animal para determinar as causas da súa presenza tan adentro.
La temporada de la lamprea en el río
Ulla arrancó ayer con una gran abundancia de capturas. De hecho, hubo
embarcaciones que volvieron a tierra
con prácticamente una docena de piezas. En consecuencia, los precios
fueron más moderados que en otras ocasiones, y si las primeras lampreas
se pagaron otros años a unos 150 euros el kilo, los pescadores
consultados a primera hora de la tarde de ayer indicaban que la
cotización más realista rondaría los 80.
Salieron
finalmente siete embarcaciones, la mayoría de ellas asociadas a las
cofradías de Carril y Rianxo. Poco después de las 11 de la mañana ya
estaban en el muelle de Pontecesures, donde les esperaban los dueños o agentes de algunos restaurantes. Sin embargo, pocos compraron.
Cuando
hay poca lamprea, es tradicional que los hosteleros pujen entre ellos
para poder presumir entre sus clientes de servirles la primera pieza de
la temporada (como sucede con el “campanu” asturiano), pero al haber
tantos peces el interés se enfrió, de ahí que la mayoría optase por
comprarle a los pescadores con los que ya habían negociado antes.
Así
las cosas, a los pescadores les quedó un sabor de boca agridulce,
puesto que si bien esperaban un precio mayor, están satisfechos por la
gran cantidad de capturas obtenidas. Tanto es así que en Pontecesures
confían en que la actual campaña de la lamprea será excepcional en el
Ulla.
Plantean, en primer
lugar, que las condiciones meteorológicas de las últimas semanas son
ideales para esta especie, con mucho frío y abundancia de agua dulce
debido a la lluvia, puesto que la necesitan para encontrar las rutas de
ascenso por el río, donde este pez desova.
En segundo lugar, sostienen que el ciclo biológico de la lamprea, que pasa la mayor parte de su vida en el mar,
pero que desova en el agua dulce de los ríos, propicia que este
invierno se esperen los ejemplares nacidos en los primeros meses de
2015. Ese año también había sido muy bueno en capturas, de ahí que están
convencidos de que ese año tuvieron que nacer una gran cantidad de
alevines.
Alevines que serían los actuales ejemplares ya adultos. Por el momento, sus previsiones se están cumpliendo con precisión.
Un inicio inusual
Ramón
Agrasar es uno de los pescadores que acudieron a faenar ayer. Se
mostraba muy satisfecho, tras capturar once ejemplares, la mayoría de
los cuales superaba el kilo de peso, por lo que a la cantidad de peces
obtenidos, se unía su calidad. “No es normal coger once lampreas el
primer día -afirma-. Lo normal es pasar los veinte primeros días sin
coger prácticamente nada”.
Por
el momento, hay pocas embarcaciones en el Ulla, pues muchos patrones
han preferido seguir trabajando en otras artes y especies, como la
almeja o la volandeira. De hecho, la Consellería de Medio Ambiente
ha expedido 18 licencias para pescar en el río que separa las
provincias de Pontevedra y A Coruña, pero han hecho uso de la misma
menos de la mitad de los beneficiarios.
Se prevé que vayan a más una vez finalizadas las fiestas de Navidad, cuando el interés por los bivalvos decae.
Satisfacción de los valeiros que esperan una temporada excepcional // Miguel y José Manuel Barreiro Blanco consiguieron 14 y 15, respectivamente, en la primera jornada // Pesan más de 1,5 kilos y su precio superará los 40 euros.
La campaña de pesca de lamprea en el río Ulla no podía haber
arrancado mejor. Ayer siete embarcaciones y más de 14 tripulantes
asociados a las cofradías de Carril y Rianxo capturaban decenas de
ejemplares del preciado pez en un río que rebosa de agua y mueve fondos
tras las últimas lluvias. Un estreno de campaña que según sus
protagonistas, los valeiros, parece prometer una temporada
“excepcional”.
La
temporada de pesca de la lamprea en el Ulla se abría oficialmente este
viernes y los valeiros vivieron un arranque exitoso con las decenas de
ejemplares que se encontraron cuando fueron a recoger a primera hora de
la mañana sus nasas de butrón. Ya por la tarde llegaban al puerto de
Pontecesures los primeros ejemplares del preciado y gelatinoso pez, para
pasar los controles rutinarios de peso y empezar a negociar su venta
con los dueños de los restaurantes.
La satisfacción se podía apreciar hablando con dos de los valeiros,
los hermanos Miguel y José Manuel Barreiro Blanco, que ayer capturaron
en las lanchas con las que faenan 14 y 15 lampreas, respectivamente.
“Las siete embarcaciones hemos cogido lampreas y de buen tamaño”,
explicaba a este diario Miguel, que se congratulaba de lo lleno que va
el río, por lo que esperan que este año la pesca sea abundante. “Todavía
estamos pendientes del control, pero pesarán algo más de 1,5 kilos”,
nos comentaba. Sobre el precio, la abundancia no facilitará que se
paguen cifras astronómicas por las primeros ejemplares como otros años,
en los que se han llegado a abonar hasta 150 euros por una pieza.
“Creemos que estas podemos venderlas a 40 euros más el IVA” sugería el
pescador.
El Ulla lleva agua en abundancia después de tantas semanas de
temporales y precipitaciones, “por eso confiábamos en encontrarnos una
gran cantidad de lamprea desde el primer día”, sostienen los valeiros.
“El año pasado había llovido poco, por eso pescamos mal, pero el tiempo
que tenemos desde hace semanas es formidable”.
Aunque una veintena de embarcaciones de Carril y Rianxo tienen el
permiso de la Consellería de Medio Ambiente para esta pesca, ayer tan
sólo faenaron unas siete embarcaciones. De momento es una incógnita el
precio que se pagará por el producto durante las primeras jornadas,
sobre todo porque en su cotización influye la mayor o menor cantidad de
ejemplares pescados. En cualquier caso, si resulta que es abundante
puede oscilar entre los 50 y 70 euros, en el caso de las piezas de mayor
tamaño, o entre 25 y 40 euros las medianas.
Hay que indicar que a partir del día 6, también se podrán capturar la
lamprea en las pesqueiras, construcciones tradicionales y situadas en
el curso alto del río.
La generosa dama
Se le conoce como la dama DELl ULLA y este popular pez tan vinculado a Pontecesures se deja querer por los pescadores cuando el caudal del río, como ahora, se mantiene alto, amainan los temporales, sopla el viento y sale el sol. Una situación perfecta, para los valeiros, que ven como este año ese pez primitivo gelatinoso, se encuentra estos días en el Ulla como en casa, y no se esconde ante las nasas butrón. Y mientras, los paladares amantes de este ejemplar, tan amado como odiado, esperan las ofertas que harán los restaurantes que hoy ya pujan por hacerse con las primeras piezas para incluirlas en su carta en este comienzo de año.
Siete barcos iniciaron el jueves la temporada en el río Ulla.
Los siete barcos que el jueves lanzaron sus nasas-butrón al río Ulla pudieron confirmar ayer la sensación de que el río está en condiciones óptimas para la captura de la lamprea. «Colleriamos unha media de dez lampreas por embarcación», aseguran los valeiros. «Está claro que as lampreas queren auga, choivas e correntes», sentencian mientras hacen votos para que la cosa siga así.
Antonio Pesado Romai desciende de una saga de valeiros, marineros que viven a caballo entre el Ulla y la ría de Arousa.
Los valeiros son hombres de mar y de río. Sus embarcaciones se mueven
con soltura por la desembocadura del Ulla y por el fondo de la ría de
Arousa, siguiendo el complejo ritmo que marcan unas vedas dictadas en el
agua salada por Mar, y en agua dulce por Medio Ambiente. El pasado
jueves, muchos de ellos bautizaron la campaña de la lamprea, que se
prevé este año de abundantes capturas y calidad indiscutible. Antonio no
forma parte de ese grupo. «Esta tempada estou indo ao chopo», y ha decidido aguantar en esa pesquería antes de hacer el cambio para el río.
Esa condición doble de hombres de mar y de río no supone, para Antonio, ningún problema de identidad. «Os valeiros somos mariñeiros»,
sentencia con rotundidad. «Mariñeiros», eso sí, atrapados por una doble
esfera burocrática que en ocasiones amaga con ahogarlos. Cuando la
Consellería de Medio Ambiente amplió su zona de afectación en la
desembocadura del río Ulla «acabou coas artes de pesca todas»,
abocando a la captura de los peces de río -lamprea y anguila- con nasa
butrón, y a la de la solla con el rastro. Son muy pocos los barcos que
mantienen la segunda de estas posibilidades abierta. «Haberá tres. É un traballo que vai quedar case extinguido», reflexiona Antonio, que además de veterano en el trabajo, es el presidente de la asociación que aglutina a los valeiros.
La veteranía de la que hablamos le sobra: tiene más de treinta años cotizados como trabajador del mar. «Con 12 anos xa ía traballar con meu pai. Daquela, durante as vacacións ías botar unha man»,
señala. Así que aprendió el oficio en familia, porque también sus tíos y
sus abuelos pertenecían al club de los valeiros de Pontecesures. «Daquela
no río tamén se traballaba con trasmallos… Agora todo iso cambiou,
hai normas por todos os lados, requisitos, esixencias… Cada día
complican máis vivir disto», reflexiona.
Aunque su sector se ve especialmente ahogado por la burocracia, «isto pasa en todos». «Cando
eu empecei a traballar, se querías mercar un barco non era fácil. Non
encontrabas, e os que encontrabas estaban velliños. Agora en todos os
lados hai barcos á venda. Por algo será», dice Pesado. Y eso solo se puede explicar porque cada vez hay menos interés por trabajar en el mar. Aunque no es su caso. «Teño
dous fillos, e os dous traballan comigo. Un probou un tempo en terra,
pero non se deu adaptado. Non é o mesmo traballar nunha fábrica que no
noso oficio. É moi duro, pero ten moitas vantaxes, pásanseche as horas
doutra maneira», dice. En su familia, en realidad, todo el mundo colabora con el negocio del mar y la pesca. «A miña muller tamén ten embarcado comigo, e cando toca vai vender á praza», explica. «A todos nos sobra que facer», indica risueño.
Y es que el buen humor debe ser lo último que se
pierda, junto con la esperanza. Antonio no se descabalga de la sonrisa
ni cuando habla de los atrancos que por momentos les pone la
Administración. «Hai xente á que lle parece mal que
defendas o teu traballo», explica. Porque «o das vedas está moi ben…
Pero, e as verteduras? Cando van arranxar o problema das verteduras e da
contaminación do río?», se pregunta. «Agora que está tan de moda a loita contra o plástico debían facer unha limpeza nas marxes do Ulla, porque están cheas del»,
recalca. Aunque lo peor son los efluvios contaminantes que emanan de
las redes de alcantarillado de las localidades ribereñas, o de las
empresas ubicadas en las márgenes del río. ¿Será el 2020 el año en el
que se resuelva ese problema? Habrá que verlo. Aunque a Antonio Pesados
la experiencia le dice que las cosas de palacio van despacio.
«Antes non era tan fácil atopar un barco para mercar; agora véndense en todos os portos»
«O noso traballo é duro, pero ten moitas vantaxes. Pasan as horas doutra maneira»
Las claves para pescar un pez prehistórico que levanta pasiones
En
el Ulla acaba de comenzar la temporada de capturas de la lamprea. Una
especie con una larga historia, cuya llegada a las cocinas es esperada
con ansiedad por quienes la consideran un manjar. Sobre este pez
circulan todo tipo de leyendas y rumores. Antonio, que conoce bien al
animal, confía en que este sea un buen año de capturas: el río baja con
mucho caudal y ese es uno de los síntomas de que la pesca no se debería
dar mal. «Ten habido anos de moitísima lamprea, de velas pasar coma mosquitos», dice el marinero. Aunque eso no siempre garantiza que vaya a haber muchas capturas, porque «ás veces pasan por riba das nasas».
A pesar de que el Ulla dista mucho de estar en su mejor estado de forma, el río «recuperou moitísimo» en los últimos años. A ver si se nota en el balance del final de campaña.