Los médicos ??lampreeiros?? se citan con el vampiro del Ulla.

Un grupo de doctores compostelanos acuden a Padrón a rendir tributo a la lamprea // Los más veteranos llevan casi cuatro décadas asistiendo al encuentro con el Chef Rivera // Una cena con seis formas distintas de prepararla.

Como cada año desde hace ya 38; es decir, casi cuatro décadas, una veintena de médicos compostelanos, la mayor parte de ellos ejerciendo en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) celebraron su cumbre lampreeira en las instalaciones del padronés restaurante Chef Rivera, coincidiendo, estos últimos años, con la semana dedicada a este feo pero exquisito bocado ancestral, perteneciente a la familia de los hiperoartios.
Decimos que se trata de una tradición ancestral ya que, cuenta la leyenda, emperadores romanos lanzaban a sus huestes a tierra padronesa para poder disfrutar de las lampreas del río Ulla. Ya contaba no hace mucho Jordi Luque que ??este vampiro de mar adentro se originó hace 500 ó 400 millones de años, es decir, mucho antes que los dinosaurios, y apenas ha evolucionado desde entonces?.

El Correo Gallego

Casa Farrucán prepara la lamprea con la misma receta de hace 138 años.

El local de A Ponte participa, un año más, en las jornadas gastronómicas de Padrón.

De la lamprea se dice que o la adoras o la detestas. No hay término medio. En Casa Farrucán, a orillas del río Ulla, en el lugar de A Ponte (municipio de Padrón), hay mucha adoración por este manjar, quizás porque la receta pasa de generación en generación desde hace 138 años, el tiempo que lleva abierta la taberna das vellas, como se la conocía antiguamente, en alusión a las tías del padre de la actual titular de este afamado restaurante.

María del Pilar Novo Pérez, de 50 años, y su marido, Manuel Losas Martínez, de 53, llevan once años al frente de la casa, un santuario para muchos en la preparación de la lamprea, siempre a la bordelesa y, a poder ser, siempre procedente de las aguas del Ulla. Cuando no hay producto de este río, cocinan la del Miño, pero siempre advirtiendo al cliente, según explica la cocinera.
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Casa Farrucán participa un año más en las jornadas gastronómicas de la lamprea que organiza el Concello de Padrón, que se celebran durante este fin de semana y el próximo. En este local lo más habitual es que el cliente encargue la lamprea entera y no por menú. «Este ano xa levamos cociñadas moitas lampreas, pero menos que outros anos porque non hai moita no Ulla», cuenta la cocinera de Casa Farrucán. De hecho, la escasez de producto es una de las preocupaciones para la celebración de las jornadas, en las que, además, «o prezo do menú vai estar moi axustado» al estar caras las capturas.

En Casa Farrucán, la lamprea a la bordelesa se cocina con dos tipos de arroces, uno en blanco y otro caldoso con la salsa de la propia lamprea, además de los picatostes. «? un prato con demanda, cotizado», asegura María del Pilar Novo, quien cuenta que tiene clientes que esta temporada ya han ido tres veces a comer la lamprea a su local.

La Voz de Galicia

Los romanos se preocuparían.

Un año más, FARO DE VIGO quiso acompañar a los titulares de las pesqueiras del Ulla para contar a los lectores cómo se desarrolla ese trabajo, siempre desde las ocho de la tarde hasta las ocho de la mañana del día siguiente. De este modo se ha comprobado que la escasez de lamprea sigue siendo preocupante, como lo es para los valeiros, es decir, los pescadores que faenan desde embarcación a la altura de Pontecesures. Sin éxito en las capturas, al menos el trabajo en los sillares de piedra que ya empleaban los romanos permite disfrutar de espacios naturales casi paradisíacos y supone algo así como un viaje en el tiempo.

Si a estas alturas los romanos siguieran pescando lamprea en el Ulla seguro que estarían igual de preocupados que los actuales concesionarios de sus zonas de pesca, las pesqueiras; tradicionales construcciones de piedra situadas en el cauce fluvial que se convierten en trampas casi infalibles para el primitivo y cartilaginoso pez.

El problema es que este año la lamprea no aparece por ninguna parte, como bien saben también los pescadores que faenan a la altura de Pontecesures.

Unos y otros hablan de un año nefasto, y son muchos los que dicen no recordar una escasez de producto tan notoria como en esta ocasión.

FARO DE VIGO tuvo esta semana la oportunidad de participar en las jornadas nocturnas de trabajo en las pesqueiras situadas en Herbón, junto a profesionales de esta actividad como Antonio Caldelas Vidal.

Las capturas fueron inexistentes, pero una vez más quedó claro lo hábiles e ingeniosos que eran los romanos al explotar estas trampas de piedra y al escoger el lugar para colocarlas.

Y es que al menos en caso de ausencia de capturas, como así ha sido, es posible disfrutar en todo su esplendor del Sistema Fluvial Ulla-Deza, un espacio natural protegido que ofrece privilegiadas vistas y un contacto directo con la naturaleza.

De esto sabe mucho el escritor Miguel Piñeiro, autor del libro titulado “Lampreas e Pesqueiras”, publicado por Editorial Galaxia.

En esta publicación explica como las lampreas intentan superar la fuerza de la corriente en los pasillos de la pesqueira donde se colocan las nasas, cayendo así dentro de las redes mientras la fuerza del agua les impide salir.

Piñeiro aclara, y es un consejo que pueden seguir todos aquellos que quieran disfrutar del paisaje y ver de cerca el trabajo en las pesqueiras, que éstas se dividen en cuatro tramos o grupos, situados en Herbón, Carcacía-Lapido, Barcala-Sinde y en Reis. Las de Herbón, entre ellas la de Antonio Caldelas, se conocen como Areas y Traxeito, la primera con seis pescos y cinco pasillos y la segunda con nueve pescos y ocho pasillos”.

Añade el escritor que “la explotación de esta construcción está repartida por grupos de muros denominados Cabildo, Cuarteles, Xanza, Mitra y Cortiñas”.

Setecientos metros, río arriba, “están las segundas pesqueiras, llamadas As Bellas, con la subdenominación de Bellas y Ribeiro, que miden 91 metros”.

Piñeiro hace constar que “a 519 metros está la tercera construcción, el particular y único Canal de Herbón, que llega a los 120 metros de longitud entre los dos muros y alberga cuatro puestos de pesca en la orilla norte y tres en la sur, sumando cinco pasillos”.

La pesqueira de O Canal ·está compuesta por unos muros en forma de vértice -una V- orientado hacia la corriente para desviar el agua a las orillas donde están las trampas, pero los muros no cercenan la corriente totalmente, sino que están separados por una vena central de dos metros que permite el remonte de las especies migradoras”.

Incluso apunta en su libro que “las más semejantes, en formato, a esta pesqueira del Ulla, son una serie de construcciones galaico-portuguesas que unen sus muros en el centro del río”, por lo que “la pesqueira de O Canal puede considerarse una construcción mixta o híbrida y se puede decir que única en Galicia”.

Más arriba “están las pesqueiras Prateado, en la actualidad muy deterioradas y con un gran boquete central; y la de Herbón, llamada A Trapa, que tiene seis pescos y cinco pasillos a un lado y cuatro pescos con tres pasillos al otro”.

El segundo grupo de pesqueiras es el de Carcacía, “con la subdenominación de Carcacía-Lapido en la orilla norte y Carcacía, en la sur. Tiene ocho construcciones; las primeras son Furado y A Caseta, ambas con tres pescos y dos pasillos cada una”.

Miguel Piñeiro aclara que “en todas las pesqueiras, los propietarios montan unas casetas donde pasan la noche para efectuar labores de vigilancia”, como es el caso de Antonio Caldelas.

“Suelen ser construcciones rústicas de madera y plásticos, salvo la de esta pesqueira que está excavada en la roca”.

Junto a las pesqueiras de Carcacía están las de Muxena, Aguadalta, Nova, Loureiriña, Loureira, A Forrica y Carballo.

En la tercera serie de pesqueiras están las de Sinde, Barcala, mientras que en la cuarta se localizan las de Reis, llamadas Bustelo y Lampreeiro.

Las primeras en abrir la temporada son las pesqueiras de As Areas y Bellas, donde el sistema de levantado de copos “es muy vistoso, pues los propietarios utilizan una primitiva, arcaica, rústica y nada convencional barcaza.

En cualquier caso, Piñeiro advierte de que “el Ulla ha cambiado con el paso de los años y a algunos de estos pasillos no les llega el agua, por lo que no se pueden armar”.

Faro de Vigo

Las pesqueiras del Ulla tampoco pescan.

El escritor Miguel Piñeiro explica a la perfección tanto las características de las pesqueiras del Ulla como la historia que las rodea. Lo hace en su libro “Lampreas e Pesqueiras”, publicado por Editorial Galaxia.

FARO DE VIGO acompañó en su trabajo nocturno a los titulares de las pesqueiras del Ulla, esas construcciones de piedra que ya usaban los romanos y se emplean para la pesca de lamprea. El resultado de las jornadas de pesca en estas trampas situadas dentro del cauce fluvial es tan pobre como el obtenido por el colectivo de valeiros, los pescadores que emplean las nasas butrón desde embarcación, a la altura de Pontecesures.
Unos y otros hablan de un año nefasto, y son muchos los que dicen no recordar una escasez de producto tan notoria como en esta ocasión.
En cualquier caso, el trabajo en las pesqueiras continúa. Es una actividad peligrosa, dado que cualquier despiste puede tener consecuencias trágicas a causa de las intensas corrientes del Ulla, pero los concesionarios no se rinden y siguen colocando sus aparejos en los sillares de piedra del mismo modo que lo hacían sus antepasados.
Quizás sea el momento de recordar cómo funcionan las pesqueiras del Ulla, y para ello nada mejor que recurrir a un experto como Miguel Piñeiro, autor del libro titulado “Lampreas e Pesqueiras”, publicado por Editorial Galaxia.
A continuación se resumen algunas de las explicaciones ofrecidas por el autor:
[Hay dos métodos de captura más comunes y otros más particulares, pero se puede decir que los pescadores de cada curso han ido adaptando o heredando las técnicas en función del propio río, de su morfología, de sus obstáculos, de sus corrientes y remansos, de sus pozos, etc.

Dos métodos de pesca

Los métodos de pesca más genéricos son las redes y las pesqueiras.
Las redes y sus variantes son más propias de las zonas de estuario y desembocadura -en enero y febrero-, mientras que las pesqueiras son más propias de zonas más altas -en marzo y abril-. Es decir, la lamprea además de su propia supervivencia en el mar, debe pasar por dos barreras de pesca. La que no cae en su entrada al río, lo puede hacer más arriba o en las artes de los furtivos.
Las conocidas popularmente como pesqueiras son ingeniosas construcciones de la época romana formadas por grandes sillares de piedra. Están situadas dentro del río y se alinean en perpendicular o en oblicuo al curso del agua. Su estratégica situación provoca y faculta la captura de los peces cuando remontan el río. En la actualidad se conservan en relativo buen estado en los ríos Miño y Ulla.
Entre estas moles de piedra -lo que se llama corredor, pasillo o calle- o a ambos lados se colocan los “butrones” “copos” o “redes” donde entrarán las lampreas y de los que no podrán salir.
Hay pesqueiras que pescan hacia arriba -las del Miño- y otras hacia abajo -las del Ulla- como veremos más adelante.

También pescando a fondo hay diferencia entre ambos ríos; en el Miño se utilizan las “volantas” y en el Ulla los “butrones”.

Las “volantas” son redes, poco o nada selectivas, que barren el río derivando aguas abajo empujadas por la corriente.
Los “butrones” -nasas cónicas o cilíndricas- son aparejos de malla y aros de hierro con un orificio de entrada -“buciño”- y sin salida. Se sitúan en el fondo del lecho por lo que son menos acaparadores que las redes.
Otra modalidad o técnica -aunque condenada a desaparecer- es la “fisga”, “francada” o “tridente”. Consiste en un palo o mango largo con una serie de puntas afiladas en su extremo inferior con el que se clavan las lampreas. Se puede utilizar desde embarcación o desde un puesto de pesca. La metodología de la fisga está claro que es la más primaria y poco evolucionada de cuantas se conocen ya que todos nos podemos imaginar al hombre primitivo con un palo intentando clavar un pez.

Las lampreas capturadas con esta arte tienen un valor culinario menor, pues pierden parte de su sangre, indispensable para su preparación.
Un cauce íntegramente gallego

El río Ulla es el primer cauce íntegramente gallego, entendiendo por tal que nace, recorre y desemboca en Galicia sin que medien otras administraciones.
La significación de este curso solo es comprendida por sus ribereños y conocedores. El Ulla es al Ullán lo que el Miño a Ourense y a Lugo.
La concesión para pescar lampreas en las “pesqueiras” del Ulla tiene su origen en un documento fechado en el siglo IX que en actualidad está en poder de la familia Lago de Herbón y que en su día fue interpretado por un fraile del Convento de los Franciscanos.
En 934 el monarca Ramiro II donó a la iglesia de Santiago el Condado ??commiso?? de Postmarchos, delimitado por los ríos Ulla y Tambre (Tumbo A, doc. 40, p. 110).
Era uno de los límites del coto de la iglesia de Santiago, confirmado por Alfonso VII, en 1127, desde el río Iso hasta el mar y desde el Tambre al Ulla (Tumbo A, doc. 98, p. 210).
(?) El inquieto y riguroso Xosé Lois Ladra cita la aportación de datos de Quilez (1947) sobre las pesqueiras del Ulla. En concreto hace referencia a la cesión que realizó el Monasterio de San Martiño en el año 1533 a un matrimonio. La explotación de las mismas pasó en 1580 a otro particular con la obligación de rendar varias docenas de lampreas. Curiosamente este pago habría de hacerlo efectivo en 1900, “trescientos veinte años después del acuerdo”.
Desemboca el Ulla en la carismática Ría de Arousa y hermana sentimientos como demuestra el Patriarca de las Letras Galegas, Ramón Otero Pedrayo, en una carta inédita remitida a Xosé Piñeiro Ares en 1964: “Vindo do Porto dinlle ó Ulla, na ponte, as memorias que me diron para il os outros ríos de arelanza saudosa: o Douro, o Neiva, o Cávado, o Limia, o Miño, o Fragoso, o Lérez, o Umia; e seus poetas”.
Mientras que el Tambre, el Umia, el propio Miño y otros ríos gallegos, tienen una presa cerca del mar, el Ulla la tiene a casi 80 km por lo que dispone de un buen tramo de río, aunque insuficiente, para ser remontado por las especies migradoras.
En 1962 la empresa Hidroeléctrica Moncabril S.A. consigue una concesión para la explotación del kilowatio en río Ulla. Se anuncia la construcción de trece presas. Posteriormente, Fenosa compra la concesión de Moncabril y a finales de la misma década levanta la antiestética ??93 m de altura- y lesiva presa de Portodemouros con 297 hm3 de capacidad.
A unos 20 km de la desembocadura, a orillas del río donde se hace notar el efecto de la marea, está Padrón, cuna de escritores, poetas, pimientos y… pesqueiras.
Julio Lloréns dice en “La pesca deportiva del salmón en Galicia” que “en el monasterio de Hervón empieza la parte fluvial propiamente dicha mientras que el “Informe del Servicio Piscícola de A Coruña” de 1945 habla de la “Ría de Padrón”.
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La localización

Las pesqueiras en activo del Ulla se localizan desde Herbón, en la zona baja, hasta Sinde, en su parte más alta; unos ocho kilómetros de curso fluvial, aunque más arriba, en el coto salmonero de Couso, hay una pesqueira deshabilitada conocida por o lampreeiro y Julio Lloréns califica a la presa de Couso como antigua pesqueira. P. Hervella cita una pesqueira a unos 65 km, aguas arriba, a pocos metros del puente de San Xusto, muy cerca de la presa de Portodemouros.
Las pesqueiras del Ulla están formadas por grandes bloques, más o menos cuadrangulares, de piedras de muy variados tamaños. Las construcciones que mejor se conservan cruzan prácticamente todo el río y soportan extremas corrientes de agua en el caudaloso Ulla invernal.
Sus dimensiones varían pero la media es de tres metros de alto por dos de lado y otros tantos de ancho. Están alineadas en perpendicular a la corriente cruzando casi todo el río menos una gran corriente central que se llama “vena” y que queda libre de trampas.
A los huecos que hay entre los bloques, en este río se les llaman “boquetes” o “pasillos” y es el lugar donde, a semejanza a las pesqueiras del Miño, se arman los artilugios de pesca.

Características

Las redes o nasas con las que se capturan las lampreas en las pesqueiras del Ulla se componen de una boca -estructura metálica o de madera, cuadrada o rectangular, que recibe el nombre de cangalla- y de la red cónica que va atada a la entrada de la trampa. La medida total del aparejo varía de de uno a dos metros.
Esta nasa tiene adosado un brazo metálico que le faculta poder realizar un movimiento vertical para introducirla y sacarla del agua.
Para izar la nasa del agua están provistas de una cadena o cuerda atada a la cangalla. Esta cadena va asegurada en o trancadoiro, la pieza de piedra o el árbol donde se engancha.
Las lampreas intentan superar la fuerza de la corriente en los pasillos de la pesqueira ya que la nasa no los tapa en su totalidad. Aquellos ejemplares que no lo consiguen caen dentro de las redes y la fuerza del agua les impide salir. Las pesqueiras del Ulla pescan, pues, aguas abajo a diferencia de las del Miño que lo hacen aguas arriba.
Para llegar a las pesqueiras del Ulla en su parte más baja, saldremos de Padrón por la carretera a Ponte Vea, subiendo el río Ulla donde va marcando el límite provincial entre A Coruña y Pontevedra.
Las pesqueiras de este curso están divididas en cuatro tramos o grupos: el primero está en Herbón, el segundo está en Carcacía-Lapido y Carcacía, el tercero está en Barcala y Sinde; el cuarto y último es Reis.
Las pesqueiras de Herbón son 5.
Las primeras se llaman As Areas (Coordenadas UTM: X 529457/Y 4731135) y tienen la subdenominación de Areas (las de la mitad del río en su orilla norte) y Traxeito (las de la otra mitad, en la orilla sur). Miden 118 m. Areas tiene 6 pescos y 5 pasillos, Traxeito tiene 9 pescos y 8 pasillos.

La explotación de esta construcción pertenece a 5 propietarios y está repartida por grupos de muros denominados Cabildo, Cuarteles, Xanza, Mitra y Cortiñas. Estos pescos fueron adquiridos por separado.
Los nombres de los pasillos o boquetes son: Mardel, Segundo, Novo, Derrubado, Larchán, Amereiro, As Maimoas -ya caída- O Pexego, a Agulla, Pexego, a Cancela, o Láparo, o Chingado, o Badal, o Pesqueiro y o Cajón.
A 700 metros, río arriba, están las segundas pesqueiras, llamadas As Bellas (C. UTM: X 530156/Y 4731252) con la subdenominación de Bellas y Ribeiro (con la misma distribución geográfica que las Pesqueiras de Areas). Miden 91 m. Bellas tiene 4 pescos y 3 pasillos, Ribera 8 pescos y 7 pasillos.
Cada pasillo tiene, a su vez, su propio nombre: o da Curcuxa, o da Francisca, o Quintón, o Pexego, a continuación está la vena central sin armar, Pexego, Virguería, o Cabalo y o Cachopo.
A 519 m está, la tercera construcción, el particular y único Canal de Herbón (C. UTM: X 530 3779/Y 4731280). Llega a los 120 m de longitud entre los dos muros y alberga 4 puestos de pesca en la orilla norte y 3 en la sur, sumando 5 pasillos en total.

O Canal

La pesqueira de O Canal, está compuesta por unos muros en forma de vértice ??una V- orientado hacia la corriente para desviar el agua a las orillas donde están las trampas pero los muros no cercenan la corriente totalmente sino que están separados por una vena central de dos metros que permite el remonte de las especies migradoras.
Hay semejanzas entre esta pesqueira, las ya citadas del Miño y algunas otras del Tambre ??como veremos- pero la construcción o el modo de pesca varían ostensiblemente.
Las del Miño tienen la V en sentido contrario de manera que los peces en su remonte llegan a los muros y tienen que desviarse hacia las orillas donde también se sitúan las redes.
Las del Tambre tienen el pico de la V hacia la corriente y sin vena central, de manera que los muros se unen totalmente en el centro del río y derivan el agua hacia las orillas donde estaban las trampas.
Las más semejantes, en formato, a esta pesqueira del Ulla son una serie de construcciones galaico-portuguesas que unen sus muros en el centro del río. Ellas son: Novo, Ribeira Velha, Brandouro da Mancela, Fumega e Fontao en Prado; Paderne y Chaviaes (con vena central) y Novas de Braço en Alvaredo; Mosqueiros en Remoaes, otras tres en Prado y Seixeira Nova en Paços. Las del Tambre son: Cornedo, Xan-Latedo, Gándara-Pouso y Dorna en Negreira.
Por tanto consideraremos a la pesqueira de O Canal como construcción mixta o híbrida y se puede decir que única en Galicia.
A 333 m, aguas arriba, están las cuartas pesqueiras llamadas Prateado, en la actualidad muy deterioradas y con un gran boquete central. Tiene 5 pescos y 4 pasillos en una orilla y 6 poios con 5 pasillos en la otra.
La quinta pesqueira y última de Herbón es A Trapa. Tiene 6 pescos y 5 pasillos a un lado y 4 pescos con 3 pasillos al otro.

Casetas de vigilancia

El segundo grupo de pesqueiras está en Carcacía con la subdenominación de Carcacía-Lapido en la orilla norte y Carcacía en la sur.
Este grupo tiene 8 construcciones.
La primera es Furado en Carcacía-Lapido y A Caseta en Carcacía, ambas con 3 pescos y 2 pasillos cada una. En todas las pesqueiras, los propietarios montan unas casetas donde pasan la noche para efectuar labores de vigilancia; suelen ser construcciones rústicas de madera y plásticos salvo la de esta pesqueira que está excavada en la roca.
La segunda es Muxena con 3 pescos y 2 pasillos en Carcacía-Lapido y Furado con 2 pescos y 1 pasillo en Carcacía.
En la tercera, Carcacía-Lapido carece de construcciones mientras Lombeira en Carcacía tiene 2 pescos con 1 solo pasillo.

La cuarta es Aguadalta con 3 pescos en Carcacía-Lapido y Nova en Carcacía con otros tantos; ambas tienen 2 pasillos.
La quinta carece de construcciones en Carcacía-Lapido mientras Loureiriña tiene 3 pescos y 2 pasillos en Carcacía.
La sexta es Loureira con 3 pescos y 2 pasillos en Carcacía-Lapido y 2 pescos con 1 pasillo en la pesqueira también lamada Loureira en Carcacía.
La séptima se llama A Forrica en Carcacía-Lapido con 2 pescos y 1 pasillo y Lago en Carcacía con 3 pescos y 2 pasillos.
La octava y última de esta serie se llama Carballo, teniendo 3 pescos en Carcacía-Lapido y otros 3 denominados igual en Carcacía; en ambos casos tienen 3 pasillos.
Sinde y Reis

La tercera serie de pesqueiras son las de Sinde y Barcala. Las de Sinde se llaman Freixeiro con 2 pescos y 1 pasillo mientras que las de Barcala se llaman Bumio y tienen 3 pescos y 2 pasillos. Bumio es la última pesqueira de la orilla sur del Ulla.
Ya por último, está el cuarto y último grupo de pesqueiras, llamadas Reis compuesto por 2 construcciones.
Las primeras son los dos pescos de Bustelo y las segundas los dos de Lampreeiro; en ambos casos tienen 1 pasillo.
Las pesqueiras de Reis están en desuso en la actualidad.
Pocos metros abajo del coto de Couso, están las pesqueiras de Bustelo, con un pasillo cada una, y en límite inferior del propio coto está la pesqueira de O Lampreeiro o Corgos con un solo hueco.
El Ulla ha cambiado con el paso de los años y a algunos de estos pasillos no les llega el agua por lo que no se pueden armar. Al hecho de que una trampa consiga ejemplares en abundancia se le denomina “que paga bien” o que “corre bien”.
La normativa oficial permite la pesca desde las 8 de la tarde hasta las 8 de la mañana descansando sábados y domingos.
Las primeras en abrir la temporada son las pesqueiras de As Areas y Bellas que lo hacen de enero a marzo. Después abren las siguientes de febrero a abril.

Una barcaza en As Areas y Bellas

El sistema de levantado de copos en As Areas y Bellas es muy vistoso pues los propietarios utilizan una primitiva, arcaica, rústica y nada convencional barcaza llamada Ana María. Esta barca se construye de nuevo cada 6 o 7 años.
Los propietarios de la explotación de estas pesqueiras utilizan la barca para acercarse a los pescos, luchando con la brava corriente y poder acceder a cada uno de ellos. Tan artesanal es la barca como los propios remos pero la pericia de los tripulantes amortigua tales inconvenientes. Hay días que la corriente los lleva más de medio kilómetro aguas abajo. El éxito de la operación radica en entrar adecuadamente en la corriente. Si la operación falla, la consecuencia es el doble de trabajo y esfuerzo.
Estas pesqueiras son explotadas en la actualidad por veinte concesiones que corresponden a otras tantas personas y a sus familias.
El reparto entre los propietarios es por “quintas” de tal difícil entendimiento como explicación.
Las “partillas” son la base para el reparto entre propietarios.
Una lamprea tiene cinco quintas de propiedad. Si un propietario tiene media quinta en una trampa, quiere decir que de diez lampreas le corresponde una. Quien tenga una quinta doce -una quinta y medio cuarto- tendrá un ejemplar por cada lote de cinco lampreas y aún le queda cuarto y medio.
La mayoría de las pesqueiras de Herbón se conservan en un estado magnífico si tenemos en cuenta su antigüedad y que han soportado la furia del río y el inexorable paso del tiempo durante siglos. Y en el capítulo de agresiones, es mejor no mentar las realizadas impunemente por la mano del hombre. Hay pesqueiras que se refuerzan año tras año con cemento sin el menor rigor estético. Pero mucho más grave es el abandono total y absoluto de las distintas administraciones. Mientras Arbo en el Miño ha sabido hacer de sus pesqueiras un centro de interés turístico, las pesqueiras de Padrón están abandonadas a su suerte sin que nadie repare en que representan un patrimonio único].

Faro de Vigo

Los valeiros lamentan tanto la “histórica escasez de lamprea” como las deficiencias portuarias.

Los pescadores creen “complicado” celebrar la fiesta anual.

Una de las tablas destrozadas, con Pontecesures al fondo.

Los valeiros, el colectivo de pescadores que faenan en el Ulla con nasa butrón, están “desesperados”. La escasez de lamprea que se denuncia desde que comenzó la temporada es ahora más preocupante que nunca, cuando la campaña empieza a agonizar.

Por tal motivo mostraron ayer su preocupación por la ausencia del pez cartilaginoso del Ulla, aprovechando para denunciar la deficiente situación en que se encuentran algunas instalaciones portuarias, como por ejemplo el embarcadero situado en la orilla coruñesa de Padrón.

Explican los valeiros que en la pasarela que da acceso a la zona de atraque de las lanchas “hay numerosas tablas rotas y otras podridas, a punto de romperse”, lo cual constituye “un riesgo enorme para nuestra integridad física”.

Preocupados por estas deficiencias, su mayor temor radica en la “desaparición” de la lamprea. “Solo pesqué quince piezas desde que empezó la campaña”, explica uno de los valeiros. “Jamás se vio un año tan malo como este”, apostilla otro. En lo que todos coinciden es en que “con esta escasez de lamprea va a ser prácticamente imposible celebrar la ruta de las tapas -prevista para el último fin de semana del mes en curso-, y desde luego no podría celebrarse la fiesta de degustación del 2 de abril”, coincidiendo con San Lázaro.

Faro de Vigo

La temporada de lamprea en las pesqueiras del Ulla en Herbón está marcada por la ausencia de capturas.

Hasta ahora, la temporada de pesca de lamprea en el río Ulla a su paso por Herbón, en el municipio de Padrón, está resultando «moi mala», sin capturas en algunas de las pesqueiras. Es el caso de las que Antonio Caldelas, de 54 años, trabaja debajo del convento franciscano. En O Canal, que así se llaman, este vecino de Herbón no capturó ni un solo ejemplar y, al principio de temporada, incluso se planteó si montaba o no los aparejos de pesca, ante las malas expectativas.

«Xa sabía eu que hoxe non ía coller unha lamprea», comentaba ayer Antonio Caldelas tras levantar las cuatro redes que echa en los tres boquetes de O Canal. Tampoco capturaron nada los pescadores que trabajan las pesqueiras siguientes del río, aguas abajo, As Vellas, en las que usan una barca de madera para moverse por el cauce.

«A lamprea aínda non subiu do mar ao non haber riadas no seu tempo», señaló Antonio Caldelas en alusión a la falta de lluvias intensas y crecidas en los tres meses finales del año pasado. En O Canal empezó a echar las redes el 28 de febrero y puede hacerlo hasta el 22 de abril, aunque se teme ya que la temporada acabe parecida al del año pasado, cuando resultó «fatal» al capturar solo una veintena de ejemplares, según cuenta.

«A lamprea ten que subir a desovar, máis cedo ou máis tarde, pero fai falla que tire o aire do norte e que haxa unha revoltura, para que o mar as bote fóra». Así resume el vecino de Herbón las condiciones para que la temporada cambie el rumbo y se pueda normalizar la pesca en las milenarias pesqueiras de Herbón.

Ayer, Antonio Caldelas, que lleva toda la vida yendo al río -ya «desde pequeniño co meu pai», dice- no cogió ni una lamprea, pero sí levantó en una de las redes un pesado tronco de madera que le rompió el aparejo. «Mira que ganancia saquei xa», se lamentó el pescador.

La escasez de capturas se extiende a todo el río, incluido el tramo vecino de Pontecesures, aunque aquí sí hay algo más de pesca. En Herbón, este año las primeras pesqueiras, las de Areas, se han quedado sin trabajar de momento por la falta de caudal del río. Según contó Antonio Caldelas, el nivel está un metro y medio por debajo de lo que necesitarían sus pesqueiras para cubrir las paredes de piedra. «Con auga, a lamprea sube como un tiro», explicó.

A pocas capturas, buenos precios y, por lo que sabe este pescador, la lamprea grande se paga a unos 40 euros. Pero sin capturas, Antonio teme una temporada aciaga: «Non vou sacar nin para pagar os permisos». Habrá que esperar, pero el pescador ya se plantea que «se non probo a lamprea este ano, non deito máis», en alusión a echar las redes al río.

La Voz de Galicia